domingo, 27 de febrero de 2011

It's a long long winter...

All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.

All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Un cafe au lait

Dormir hasta que el sol pega directamente en la ventana y se cuela por las cortinas. Aún así, revolverse bajo el edredón otra hora más, ni despierto ni dormido. Por primera vez en varias semanas no hay nada que hacer, los agobios pasaron. Levantarte a las 12 y, tras ojear la prensa deportiva que ya dan al Madrid por clasificado, una ducha con intervalos calientes y fríos, al más puro estilo sauna. Te quedas bajo el chorro un buen rato, no hay prisa. Envuelto en el albornoz te bebes un zumo de naranja y te sientes como un marqués. Hoy mereces sentirte como un marqués.

Por la tarde, tras comer en Unicafe, vas a una cafetería en un centro comercial que recuerdas con buena pinta. Para ir a tu favorita solía valer la bici, pero ahora está inservible y hay que coger el metro, y metro suena a día laboral: Descartado. Al llegar, la misma historia de siempre con el café finés. 2,50 por un café aguado a rabiar. Ni siquiera recién salido de una máquina de café, sino que te lo sirves tú mismo de un termo. Leche templada, azúcar. Poner un platito debajo de la taza no se lleva en Finlandia, la cuchara se queda dentro.

Me siento en un sofá con luz y saco ese libro malo que ando leyendo últimamente. No acaba de convencerme, pero total, es cortito y para cincuenta páginas que me quedan, mejor acabárselo. Vete tú a saber si el final sorprende. De vez en cuando levanto la vista y ojeo el paisanaje finlandés que para por aquel café. Primacía femenina. A mi lado dos mujeres hablan sonrientes en un idioma que ni entiendo, ni entenderé nunca. Leer en una cafetería de España es difícil, las conversaciones de los vecinos te desconcentran aunque te importe una mierda el tema. Aquí no hay ese problema, por un oído te entra, por el otro te sale sin que quede registrado en el cerebro.

Bebés, muchos bebés. Si el gobierno finlandés anunciara que retira el cheque-bebé habría una guerra civil. Mejor dicho, si el gobierno finlandés anunciara que retira sus ayudas actuales y las sustituyera por nuestro cheque-bebé, habría una guerra civil. Un ejecutivo con su Mac pasa un archivo tras otro. Pasteles de todo tipo. Su cocina no será la mejor del mundo, pero su repostería es espectacular. La típica rutina de entrar y quitarse de encima tres capas de ropa. Salir y volver a ponérselas. Una chica enseña a otra la falda que se acaba de comprar en H&M y creo entenderle algo de Onella...Yo también tenía pensado ir esta noche a Onella. Si la estrenas, allí nos vemos rubia. No hay tanto silencio como se espera de un país nórdico, una chica en la mesa de enfrente lleva dos minutos riéndose a carcajada limpia de lo que le cuenta su amiga. Dicen de los finlandeses que son los latinos del norte, al parecer mucho más abiertos y habladores que los suecos. ¿Cómo va a ser tímida una gente cuyo mayor acto social consiste en encerrarse en un cuarto de madera, apretujarse desnudos y ponerse a sudar?

No me había dado cuenta de que la gente es mucho más uniforme que cuando llegué en septiembre. Por aquel entonces había skaters, heavys, niñas de bien...Con estas temperaturas, la gente es práctica y todos se ponen un abrigo desde la capucha hasta media pierna. No es tiempo de demostrar a qué tribu urbana pertenecen.

En una de esas pasa Andrés por ahí. Está intentando encontrar el túnel que conecta este centro comercial con el siguiente, al lado de nuestra casa, y ahorrarse así diez minutos de camino por el gélido exterior. Españoles, la gente nos mira con curiosidad.
   - ¿Cómo sabías que estaba aquí?
   - Cuando me dijiste que ibas a Forum, me pegaba que andarías en esta cafetería.
Perro viejo, me conoce bien. 
   - Bájate al piso de abajo, ahí empieza el túnel que conecta con Kamppi. Yo el que quiero encontrar es el que lleva hasta Rautatientori que, además, creo que después conecta con Kaisaniemi.
   - Sí, podríamos hacernos los veinte minutos hasta la facultad todo bajo tierra.
   - Esta ciudad es un hormiguero gigante.

El café, sin dejar de ser malo, estaba algo mejor que de costumbre. Sin embargo, las hojas del libro se fueron pasando una tras otra, hasta la última, sin que llegara ese esperado buen final. El próximo lo elegiré con más cuidado. Te pones las tres capas de ropa y sales al exterior. El termómetro marca -17ºC y ya ni te parece para tanto. Esta ciudad te ha hecho perder la cabeza. Da igual, adoro il dolce far niente.


Suena...Un buen día, de los Planetas. La versión no hortera del Voy a pasármelo bien, de Hombres G.

martes, 22 de febrero de 2011

El torneo de poker

No actualiacé esta última semana por un examen que tuve hoy, sin embargo pasaron muchas cosas. La más notoria, un torneo de poker en Domus Academica. Como ya conté, el lunes tuvimos una timbilla un poco de bromas, pero de ahí surgió la idea de Sebastian, un alemán nuevo, de organizar un gran torneo de poker el jueves. De este modo, preparó su habitación y el tío escribió una lista con normas sobre subida de ciegas, ratito de descanso cada hora, tipo de poker, sorteo de mesas y hasta normas de conducta. Al llegar, las leyó, hizo el sorteo de mesas y hasta que no dieron las 20:00 allí no se repartió una sola carta. Organización alemana.

Antes de ir a jugar, cené viendo a Paul Newman estafando a Robert Shaw en una gran mano de El Golpe. Poker de jacks gana a poker de nueves.

Éramos catorce jugadores repartidos en dos mesas. Ninguna chica, ¿qué os pasa a las mujeres con el poker? Los tres mejores de cada mesa, pasarían a la final con las fichas obtenidas hasta entonces. 5€ de entrada. Primer premio de 45€, segundo de 20€ y tercero de 5€. En la primera mesa me tocó con los valencianos, un mexicano, un alemán y mi eterno rival francés Matthieu (a mi derecha en la foto). En ningún momento estuve en negativo, pero la partida iba muy de frente para el alemán, al que le tocaban unas manos invencibles. Full, color, hasta un poker de 8! Sin embargo, no era bueno apostando, así que en cuanto le falló la suerte, se vino abajo. Alvaro no podía con el juego de Matthieu, cuyas apuestas le descolocaban demasiado y, poco a poco, Matthieu y yo fuimos consolidando nuestras fortunas en la mesa. Fue una mesa fea y bastante aburrida, siendo todos demasiado cautos. En la primera mesa cayeron el mexicano y los valencianos. El alemán pasó con apenas dos euros.
La otra mesa estuvo más entretenida: Guiller, Karl, Victor y Teemu se caen.
La suerte nos sonríe.
Uno de los All-in que decantó la partida: Color al As vs. Color al Rey.
Teemu, nuestro tutor finés, nos pinchaba unos temillas.

La mesa de los finalistas fue poco piadosa con quien había llegado con pocas fichas. El alemán suertudo cayó al poco de empezar con sus dos euros y al mexicano le hundieron sus faroles. La final four quedó entre Joschka, Sebastian, Matthieu y yo. Había peleas por no ser el bubble boy: ese que tras jugar durante tres horas no va a ganar nada. Tras llevarme por delante a Joschka, gané a Sebastian con un all-in a una escalera que me salió en la última carta y por la que creo que aun está mosqueado jeje.

Así las cosas, final nuevamente Delarue contra De la Torre, confirmando aquello de que el poker, de suerte, tiene más bien poco. Los 45€ de primer premio sonaban cercanos. Él es buen jugador, tiene tablas en campeonatos de casinos y, sobre todo, sabe apostar muy bien. Alvaro y Sebastian me confesaron que no le saben jugar, es dificil seguirle las apuestas. Te crea el respeto de un buen rival. Además, vi que tenía mi juego muy fichado. Tiene  esa capacidad para hacer una apuesta con la que te cambie el gesto y, a partir de ese momento, te has descubierto y quedas en sus manos. No es amigo de tirarse demasiados faroles, pero los que se tira se los tira muy bien. Sin embargo, tras desplumar a los dos alemanes mi fortuna era considerablemente mayor que la suya, por lo que jugué un poker muy prudente. Le tuve jugando en mi campo, desgastándole poco a poco y no dándole alas dejándome llevar ante all-ins arriesgados.

Tras lanzar tres o cuatro all-ins cada uno sin que el otro los hubiera visto, llegó la mano definitiva. Me salieron dos Jacks y él me tiró un all-in que, por supuesto, vi. Cartas arriba: 10-Jack para él, pareja de Jacks para mi. Te columpiaste, amigo. En el flop salieron 9 y Reina. En la primera del river un Rey...Le valían un As o un 8 para ganarme con una escalera. Sin embargo, no tuvo suerte y mi pareja ganó. Al igual que a Paul Newman, pero jugando más limpio, los jacks me dieron la victoria. Tras tres horas, gané el torneo de poker Domus!!! Afortunado en el juego...
Sin embargo, aunque suene tópico y aunque 45€ sean pasta, le veo más el lado positivo de empezar a conocer a los nuevos que andan por aquí (Di algo Fros). No había tenido mucha relación con ellos por haberme ido a hacer exámenes a Madrid y hay mucha gente que merece la pena. La pasta fue lo de menos, al día siguiente me la gasté en invitar a algo en Tavastia a varios de los que jugaron. El de los genes del Tío Gilito es Micho.


Y ahora la parte aburrida: el examen de International trade and transport law. Si la apruebo, Mercantil II convalidada. Una vez que acabas exámenes en España y vuelves aquí y tienes otro, costó enchufar el mood de estudio. Sin embargo, y durante los últimos tres días, Andrés y yo montamos una central de estudio y avanzamos a buen paso. La asignatura constaba de dos partes, una de empollar y otra que, por lo que el profesor dijo, caería en una práctica del examen. Lo de estudiar en inglés ya está plenamente cogido y en nuestros esquemas no hay una sola palabra en español. Cerramos la centralita a las 5 de la mañana con la sensación de llevar los deberes hechos. 

Hoy, tras tres horas de sueño y dopados de cafeína, hicimos el examen. Al recibir la hoja de preguntas, jarro de agua fría. No cayó la parte teórica, sino algo así como un anexo del cual ni siquiera recibimos las diapositivas de la profesora. Al final, y con un poco de morro, pude contestar un mínimo con lo que me sonaba de clase. La pregunta práctica resultó ser teórica, total que nos pusimos a copiar el Código Marítimo Finés (permitido en el examen). Qué miedo, igual me vuelven a acusar de plagio y me echan de la universidad o me mandan otro vídeo porno. A ello súmale el estúpido "he or she" en cada frase para que nuestra feminista profesora noruega no se sintiera discriminada (debe ser de la de las miembras). May God have mercy on us.

Me consoló ver a los alemanes indignados al final del examen queriendo escribir un email de protesta a la profesora...Y lo que dicen los alemanes va a misa. Malditos profesores fineses, es de no tener corazón ir a pillar en los exámenes a los pobres alumnos erasmus que llegamos indefensos a su país.

Ahora, unas cuantas semanas muy sabáticas. Esta tarde fútbol amistoso, que Andrés y yo estamos entrenando duro para levantar el equipo de fútbol sala. Tras un espantoso arranque, nos la jugamos el lunes que viene. ¡Y Champions League de la buena hoy!



Suena...The man who sold the world o Where did you sleep last night? del Unplugged in New York, by Nirvana. Cuando tenía 16 años tuve una época un poco necesitada de un ídolo musical. Alex, un amigo que por aquel entonces me daba mis primeras nociones de guitarra y era el primer tío al que le vi calzarse unas converse en Santander, me metió en la cabeza a Kurt Cobain. Yo caí y me sumergí en el mundo grunge escuchando Nevermind hasta la saciedad. Pese a que me gustaba, aquello no acababa de ser mi estilo, demasiadas quintas, demasiada distorsión en la guitarra, nunca una acorde entero y limpio. Además pronto me di cuenta de que Cobain difícilmente podría ser objeto de mi devoción: depresivo y drogadicto, en ningún vídeo parecía disfrutar de lo que hacía.

La primera vez que escuché el Unplugged in New York me di cuenta de que si mi disco favorito de una banda grunge era un disco acústico, era que yo tenía de grunge lo que de cura. Pero el día que me enteré de que mis canciones favoritas de ese disco ni siquiera eran de Nirvana, sino versiones, descolgué el poster de Kurt que tenía en la pared de mi cuarto. Cuando lo vi en vídeo pensé: maldito Cobain, tuviste que escoger la más eléctrica de las guitarras acústicas para hacer un unplugged.

Sin embargo, es uno de los pocos discos respetados de esos años noventa que ahora tanto gusta demonizar. Y no se cae de esas listas que lo sitúan entre los discos que han marcado época. Kurt con su chaqueta raída, vaqueros, Converse, melena rubia, silla de oficinista y, en definitiva, la imagen de chico guapo con cara triste.  http://www.youtube.com/watch?v=-pBrDjSFT_E&feature=related  La canción que cierra el disco tiene uno de los instantes más comentados de la historia del rock and roll: tras cantar con la voz desgarrada y a pleno pulmón un último estribillo de desesperación a su chica, de repente Cobain abre los ojos como volviendo de un trance y exhala una respiración de agotamiento, de que ya no puede soportar el mundo que carga sobre sus hombros. A los pocos meses, se voló la cabeza con una escopeta en su casa de Seattle.

martes, 15 de febrero de 2011

Cocinas y superhombres

Para este cuatrimestre, y animado por mi éxito contra la lavadora, me propuse enfrentarme a mi segundo enemigo en las tareas caseras: la cocina. He sido nulo en innovación y ha llegado un punto en el que los espaguetis me salían por las orejas. Así que mi propósito de cuatrimestre es aprender a cocinar y, además, comer sano. Finlandia no es un país que destaque por sus materias primas alimenticias (en los supermercados no hay filetes), así que he decidido especializarme en vegeterianismo. Ayer en Lidl, me fui detrás del primer perroflauta con pinta de vegetariano que vi y fui cogiendo todo lo que él cogía: fruta, lechuga, tomate, pimientos, cebollas, zanahorias, champiñones, calabacín, patatas, broccoli...Me compré cosas que no sabía ni que existían. Al pasar por los congelados, me encontré con mi vieja amiga la pizza...Tuvimos un cruce intenso de miradas: Creo que tenemos que darnos un tiempo baby.

Al llegar a casa con semejante huerto, no sabía muy bien qué hacer. A ello no ayudó las recetas de internet, que son demasiado complicadas o siempre me falta el ingrediente que le da el toque maestro...Así que no me compliqué: todo a la sartén. Arroz con pollo y verduras, aderezado con un toquecito de salsa de soja. El resultado fue una verdadera obra maestra, no pude evitar tirarle unas fotos. A ojos expertos igual es una chorrada, pero para un negao como yo fue un verdadero paso adelante.

Ojito al resultado, digno de estrella Michelín:
La yaya va a llorar, por fin su nieto aprende a comer.

Por lo demás, no os podéis hacer a la idea del frío que está haciendo. Esto se ha puesto verdaderamente duro, batiendo todos los récords. Llevamos una semanita en la que Google no ha marcado más de -15ºC. Eso no hay prosa que valga para describirlo, tienes que sentirlo en las carnes. El otro día de la que íbamos a Tiger (-22ºC Google), que no está ni a diez minutos de la residencia, la cerveza se quedó medio congelada, la barba tiesa y los moquillos como estalactitas. Ya es hora de sacar las mayas del armario, porque acaba costando mover las piernas y al llegar a casa tienes los muslos rojos y entumecidos. Menos mal que los finlandeses no entienden los juramentos que vamos soltando al caminar encogidos por la calle...Mis dedos!!!! Amputación!!!!

El domingo por la mañana nuestro tutor organizó una excursión a la sauna con bañito posterior en el hielo, pero esta vez me rajé. La cama estaba demasiado calentita como para padecer esos sufrimientos innecesarios. Me estoy dedicando más a ver películas o leer...Me meriendo versiones originales, unas tras otra. Y, tras zamparme el segundo de Agatha Christie, me he pasado a Huckleberry Finn.

Eso sí, los días, además de más largos, están siendo soleados. Y, tras la dura experiencia de un primer cuatrimestre nublado y gris, no nos importa dar una vuelta por mucho frío que haga con tal de tomar un poco de sol para absorver algo de vitamina D. Además, Andrés, Álvaro y yo nos hemos vuelto muy organizados y llevamos un horario en el que compaginamos, según el día, las clases, el gimnasio y comer en Unicafe. Por las tardes intentamos hacer algún plan para conocer Helsinki más a fondo. Hoy hemos ido a Regatta, un café muy particular situado en una diminuta cabañita a en la orilla del mar. Es un café de no más de cinco mesas donde no hay un sólo rincón de pared sin una antigüedad o cacharro colgado, pero con buen gusto y luz tenue, creando un ambiente de lo más bohemio.

Y, como para volver, Andrés y yo hemos estado a punto de construir un iglú para refugiarnos y pasar la noche, qué mejor que una saunita de la de los martes, con piscina en el sótano. Ahora voy a echar un poker, tengo una cuenta que saldar con un francés.
Gimnasio, dietas vegetales, -20ºC, saunas...Estamos jugando a algo muy peligroso con nuestro cuerpo. De aquí o salimos superhombres o salimos muertos.

domingo, 13 de febrero de 2011

Madrid

Se acabaron mis dos semanas en Madrid de exámenes. Qué ciudad, como encontrarse con un viejo amigo. Acompañó un clima de primavera que siempre convierte Ciudad Universitaria en un campus sin igual, no pudiendo faltar una cañita a mediodía en paraninfo. Pero también un domingo en la Latina, donde no cabía un alfiler en las terrazas y calles. Caminar por Princesa al final del día con esos atardeceres rojizos y las calles llenas de gente de todo tipo. Gran Vía, balcones ajardinados en Chamberí, mil bares y tiendas de todo tipo que nunca dejan de sorprenderte con su oferta. Helsinki me encanta, pero hay que decir que como nuestra capital, pocas o incluso ninguna en el mundo.

Tengo que dar las gracias a mis dos tías (más una) en Madrid, que siempre que voy me acogen como a un rey, me ceban a comer como si viniera de la guerra y me sueltan pagas demasiado generosas. Estudiar así es bastante más fácil que aquí. En mi última semana en Helsinki tengo que admitir que pisé poco la biblioteca, la fuerza de voluntad me estaba abandonando ante las continuas tentaciones planteadas por mis amigos. Pero una vez en Madrid me he centrado un poco más. Los únicos problemas fueron dos canijas que se pasan el día lloriqueando y viendo Patito feo, más un perro "patada" que acudía puntual a su cita diaria de despertarme a las 8 de la mañana. Ves mamá? Si tuviéramos un perro nos obligaría a madrugar y estudiaríamos más, pero tú sigue en tus trece.

El viaje empezó feo. Me vi en un aeropuerto de Helsinki con cientos de fineses eufóricos que se iban a esquiar a los Alpes, mientras mi equipaje de mano se reducía a unos esquemas de Derecho Mercantil. Era desolador. Aproveché lo de volar con Lufthansa para intentar aprender un poco de alemán, que si la Merkel tiene un hueco para mi, me voy sin pensarlo antes de que se hunda el barco.

Con los exámenes tampoco voy a explayarme. Ya están hechos y creo que fueron bien. La víspera de Mercantil, Leti me dijo: "Juan, me he enterado de que cambiaron este año toda la legislación mercantil sobre sociedades, antes había una ley de anónimas y otra de limitadas y ahora las han refundido". Malditos políticos y su diarrea legislativa...Estudiar Derecho con estos trajeaos de ahora es una angustia continua. Vale que eso era temario del segundo cuatrimestre y no del primero, pero me entró una paranoia: ¿Y si a raíz de eso el profesor ha cambiado el programa y ahora me entran sociedades? Total que me planté en la puerta del examen y le pregunté a una chica: ¿Tienes examen con Esteban Velasco? Oye, ¿y qué entra? jajaja. A la tía se le desencajó la mandíbula. Tuve suerte esta vez. Salvo eso y que el de Procesal II me miró tres veces el DNI antes de dejarme entregar el examen, no ha habido muchos problemas más. He preferido no contarle a ningún profesor que estoy en Helsinki. Seguro que me toca el simpático que me suelta algo así como que si estoy de erasmus, estoy de erasmus, nada de hacer su asignatura. Y total, tú llegas a un examen de la Complutense y ves a cien personas que no has visto en clase en tu vida, so...Aunque estuve chapando como un animal, hubo muchos reencuentros agradables, algunos muy inesperados. Ya empezamos a planear la próxima visita de Hierbas en un par de semanas a Helsinki jajaja.

La celebración fin de exámenes fue apoteósica. Discoteca, pasarlo como unos enanos, desayunar chocolate con churros y largarte de puntillas de una residencia mientras las monjas oían maitines. Ese tipo de cosas que sólo pasan cuando te juntas con esa legión de colgaos con los que pasaste tus años de Colegio Mayor. Fontaneda, Marqués, Big Natu, Tristón, Homólogo, Lucena, Coby, Deivid, Ferro, Carton, Velazquez, Manolete, Mexicano, Bojan, Pitingo, Pitufo, Borbón...

Cuando ayer sonó el despertador tras tres horas de sueño me sentí como si me hubiera pasado un tren por encima. Ocho horas de viaje por delante hasta mi habitación en Leppäsuonkatu 9C. Es muy fácil reconocer la puerta de embarque de un avión a Finlandia: aquella en la que la mitad de personas llevan bolsas del duty free cargadas de botellas de alcohol. Se me sentaron al lado en el avión dos heavys con un apestoso aliento a alcohol que pidieron un tercio de cerveza y una copa de vino tinto. Algún día escribiré sobre la forma de beber de los finlandeses comparada con la española, no tienen nada que ver...No le veo el punto a ir mamao en un avión. De nuevo, iba en un avión con cien fineses con la piel tostada y la marca de las gafas de esquiar, pero esta vez mi mood era muy diferente. Volvía por fin a Helsinki, con el segundo cuatrimestre por delante, libre de agobios y apuntes, con muchísimos planes que prometen y con ganas de retomar este blog tan abandonado. El erasmus tiene que volver a ser lo que era.
Los Pirineos...Bye bye España, nos vemos en junio.

Al bajar del avión, con mi look primaveral madrileño, recibí un gancho de derecha demoledor, directo a la mandíbula. Finlandia me recibía con -16ºC y una ligera brisa que se clavaron en cada recoveco de mi cuerpo. En cuestión de segundos sientes cómo se te congela el moquillo. Cuando llegué a la residencia, fui rápidamente al cuarto de los valencianos para que me contaran cómo han avanzado por aquí las cosas. No parece haber demasiado cambio. Sin embargo, los ánimos andan calientes en Domus Academica. Al parecer un turco cabrón se quejó a HOAS del ruido que había por las noches y éstos, cansados sobre todo de los spanish speaking people, han decidido instaurar un Estado policial con toque de queda. A partir de ahora, un vigilante de securitas hará tres rondas durante la noche por los pasillos de nuestra residencia, cargándole una multa de 50 euros a aquel que se encuentre haciendo ruido o montando alguna fiesta. Inmediatamente ha habido un clamor en Facebook pidiendo la cabeza del otomano, que ha evitado decir en qué habitación vive y debe llevar tres días encerrado sin salir.

Hoy necesité trece horas de sueño para recuperar fuerzas. Esta noche volvemos a las viejas costumbres: Tiger, esa que nunca falla los domingos. Y mañana vuelve el equipo de fútbol erasmus.


Suena...Allá donde se cruzan los caminos, pongamos que hablo de Madrid, de Joaquín Sabina. Porque yo también me he sentido como un fugitivo de regreso.