A estas alturas del erasmus el cansancio es bastante acusado y tengo que confesar que he sentado un poco la cabeza, llevando un ritmo mucho más tranquilo. Os empezaré hablando del nuevo equipo de futbol. No os ríais antes de tiempo! El tercer intento del Erasmus-team fue mucho más exitoso esta vez. Fichamos a todos los alemanes que pillamos por banda, desde el gigante Jonas en la portería, hasta Chris y Dominic, media punta y delantero que agujerearon las porterías rivales. Atrás quedamos los españoles para repartir y romper las tibias de quienes se acercaran a nuestra portería. Esta escuadra hispano-germana, de la que fui estratega principal (1-3-2-1, con laterales muy activos pero manteniendo siempre una férrea línea defensiva), arrasó en la liguilla de clasificación, donde ganamos los tres partidos por goleada, pero caímos en cuartos por falta de concentración y alguna que otra mano de Dios en nuestra propia área jaja. Nuestro amigo el árbitro la lió como siempre, esta vez poniéndose a hablar por el móvil en medio de un partido
Siguiendo con el fútbol, ahora que se fue la nieve empezó la liga finlandesa. Un día nos animamos a ver un partido del Helsinki, alentados por oír que el gran Jari Litmanen, verdadero ídolo de infancia para muchos de nosotros en su etapa en el Ajax, a sus 40 años aun sigue dando patadas en campos de hierba artificial para apenas 3.000 personas. Cuando fuimos allí, resultó que Litmanen estaba lesionado. Nos quedamos sin ver en vivo a prácticamente el único futbolista conocido que ha dado este país, pero con paciencia nos tragamos aquel partido de cojos contra paralíticos.
Seguiré contando que el día que volví de Estocolmo estaba descansando tranquilamente en mi cuarto con una película y llaman a la puerta...Dicen que mi cara cuando abrí fue para enmarcar. Allí estaba la mismísima Axelle de Laforcade! Que se había plantado en Helsinki por sorpresa para vernos a todos! Me propuse seriamente conseguir que fuera una de las pocas personas, si no la única, que viene a Helsinki después de su erasmus y no se arrepiente de haberlo hecho...Ya explicaré este fenómeno en la próxima entrada. Objetivo conseguido! Justo esa semana nos abrieron la terracita de Unicafe para comer por fin al sol de la tarde.
En Helsinki se armó una gordísima cuando se proclamaron campeones del mundo de hockey hielo, el deporte rey en este país. Y además lo hicieron por goleada y contra su peor enemigo, Suecia, con el que casi siempre pierden. La celebración fue muy comparable a cuando nosotros ganamos el mundial, era imposible caminar por la calle. Os pongo un par de vídeos, el resumen de la final (por si a alguien le interesa el hockey hielo: http://www.youtube.com/watch?v=Dll9THt4Vgs), pero sobre todo el de la llegada del equipo al aeropuerto de Helsinki, no os perdáis el estado en el que llegó el entrenador finés!!! http://www.youtube.com/watch?v=fjpYaBZVyro
![]() |
| Foto de la celebración en Kauppatori |
Y con la llegada del fin de cuatrimestre, hemos tenido bastantes fiestas de despedida y demás, entre ellas una fiesta de camisetas blancas que acabaron llenas de dedicatorias y que más tarde apestaban a humo por una hoguera en la playa a la que vinieron la mitad de erasmus de la ciudad. También hubo una gran fiesta en el piso de Linn y Camille en Kontula, que acabó con los erasmus llenando Roska, el antro alternativo con baños forrados de fotos porno, y donde el dueño nos dejó al mando de la música por una noche.
![]() |
| En las camisetas quedaron grabadas las mejores perlitas del erasmus, como los buenos gustos de las ex-novias o los desafíos incumplidos frente a finesas. |
| Dominic, amigo bávaro e incondicional en todo lo que haya sido fútbol este cuatrimestre |
![]() |
| Don't look back in anger es un auténtico himno generacional |
Y también merece un hueco el Movimiento 15-M o #Spanishrevolution, que también tuvo su reflejo en Helsinki. Unos 400 manifestantes según los organizadores, apenas 30 según las autoridades oficiales, se concentraron en la plaza de la Catedral Blanca para pedir una democracia real.
Fue una época más casera, de millones de películas, donde las elecciones fueron totalmente bipolares, fruto de dos gustos bastante distintos: Master & Commander vs. Four weddings and a funeral, Cadena perpetua vs. Along came Polly, Indiana Jones vs. El diario de Noa, Matchpoint vs. The Holiday, Braveheart vs. Vicky Cristina Barcelona, El truco final, Robin Hood de Disney, Into the wild. Por fortuna no llegué al punto de aceptar Sense and Sensibility y también hubo sugerencias curiosas ("Zombieland"...Jajajaja what??? Are you kidding? I'm not going to watch a movie called Zombieland!!!), ir al cine por primera vez con los subtítulos en finés y sueco a ver Agua para elefantes (es fácil adivinar quién eligió ésta). Algunas cenas de curry tan insoportablemente picantes que había que tomar agua con cada bocado que te llevabas a la boca. Tras un fallido intento de ir a la Rock Church, que estaba cerrada por obras, pasamos una tarde en Seurasaari (la isla de las ardillas), que encontramos gracias a la ayuda de una encantadora abuelita en el tranvía que se desvivió por explicarnos cinco veces cómo llegar hasta allí.
Si tengo que elegir mi favorita, fue una tarde en la que nos lanzamos a conocer esa antigua parte industrial de Helsinki ahora reconvertida en un barrio moderno de capital europea y encontramos por fin ese misterioso OVNI (el primero que lo vea gana una cena en Hessburger!) y la ya mítica fábrica con su chimenea. Ruoholahti: Una zona ecléctica donde se mezclaban viejas fábricas transformadas en centros culturales, muelles industriales donde las grúas aún llenaban con carbón las bodegas de los barcos, edificios acristalados de oficinas...Una vez llegamos al mar, todos aquellos edificios dieron paso a un nuevo Helsinki residencial de terrazas y ventanales amplios que se asomaban a un canal con pequeñas embarcaciones amarradas y fineses probando suerte con la caña de pescar. Encontrarse con una zona tan novedosa a estas alturas, cuando ya pensaba que lo conocía todo en esta ciudad fue verdaderamente refrescante. Luego pasamos por el Design District, descubrimos otro parque nuevo y atacamos la cena que gané en aquella apuesta. Una tarde para recordar.
Desde que llegó el buen tiempo, la azotea de Domus Academica era el lugar perfecto donde subir con unas cervezas y descansar al sol de la tarde, siempre lleno de chicas en tirantes intentando apropiarse de algún que otro rayo para ponerse morenas. La pereza hizo que sólo subiera una vez y allí, tumbados con una cerveza cada uno, vimos pasar un avión tras otro en el cielo y jugamos a adivinar a dónde se dirigían, de dónde venían, quién iba dentro de cada uno de ellos...
Todos estos planes se nos dieron muy bien a Anna y a mí, no ocurrió lo mismo con el tema del estudio, desistiendo al final en nuestros intentos de ser study-buddies. Tomar el sol en mi ventana escuchando la guitarra de Vicente Amigo o dormir la siesta era más tentador que escribir 100% bullshit en ensayos para Massimo o para aquel curso de European Private Law.
Fueron buenos tiempos, de café y de descubrir el té de vainilla, de vivir entre la 307 y la 706, de palomitas de maíz hechas en la sartén, de buscar un cardigan negro por todo Helsinki, de H&M Home y aquellos malditos platos de flores, de cafeterías elegantes en el centro, de tener el eterno recado de pasar por el Kiasma para intentar conseguir un póster, de alguien que siempre bajaba al supermercado justo detrás de Domus para comprar el desayuno...
Fue una época más casera, de millones de películas, donde las elecciones fueron totalmente bipolares, fruto de dos gustos bastante distintos: Master & Commander vs. Four weddings and a funeral, Cadena perpetua vs. Along came Polly, Indiana Jones vs. El diario de Noa, Matchpoint vs. The Holiday, Braveheart vs. Vicky Cristina Barcelona, El truco final, Robin Hood de Disney, Into the wild. Por fortuna no llegué al punto de aceptar Sense and Sensibility y también hubo sugerencias curiosas ("Zombieland"...Jajajaja what??? Are you kidding? I'm not going to watch a movie called Zombieland!!!), ir al cine por primera vez con los subtítulos en finés y sueco a ver Agua para elefantes (es fácil adivinar quién eligió ésta). Algunas cenas de curry tan insoportablemente picantes que había que tomar agua con cada bocado que te llevabas a la boca. Tras un fallido intento de ir a la Rock Church, que estaba cerrada por obras, pasamos una tarde en Seurasaari (la isla de las ardillas), que encontramos gracias a la ayuda de una encantadora abuelita en el tranvía que se desvivió por explicarnos cinco veces cómo llegar hasta allí.
Desde que llegó el buen tiempo, la azotea de Domus Academica era el lugar perfecto donde subir con unas cervezas y descansar al sol de la tarde, siempre lleno de chicas en tirantes intentando apropiarse de algún que otro rayo para ponerse morenas. La pereza hizo que sólo subiera una vez y allí, tumbados con una cerveza cada uno, vimos pasar un avión tras otro en el cielo y jugamos a adivinar a dónde se dirigían, de dónde venían, quién iba dentro de cada uno de ellos...
| A veces las nubes se transformaban en gatos que jugaban con el sol como si se tratase de un ovillo. |
Fueron buenos tiempos, de café y de descubrir el té de vainilla, de vivir entre la 307 y la 706, de palomitas de maíz hechas en la sartén, de buscar un cardigan negro por todo Helsinki, de H&M Home y aquellos malditos platos de flores, de cafeterías elegantes en el centro, de tener el eterno recado de pasar por el Kiasma para intentar conseguir un póster, de alguien que siempre bajaba al supermercado justo detrás de Domus para comprar el desayuno...
El apartado despedida y mis reflexiones tras este año erasmus las dejaré para la última entrada. Ya tengo los papeleos terminados, el equipaje medio hecho...Podéis haceros una idea de lo imposible que es reunir todo lo que has usado durante un año en dos maletas y 28 kilos. Mi cuarto empieza a estar vacío y ya carece de cualquier toque personal. Ayer mi vecino Eric, de Hong-Kong, se despidió de mi con lágrimas. Hoy es mi última noche y la pasaremos tomando unas cervezas en Molly Malone's. Es difícil hacerse a la idea, pero esto se acaba mañana. Prometo contároslo.
Suena...Fix you o Back in your head, by Tegan and Sara, dos de las pocas canciones que me gustaban de todo lo que salía de aquel iBook blanco.
Suena...Fix you o Back in your head, by Tegan and Sara, dos de las pocas canciones que me gustaban de todo lo que salía de aquel iBook blanco.















