Hoy pude visitar un instituto finés y ser algo así como profesor por un día. Me adentré en ese que dicen que es, y que posiblemente sea, el mejor sistema educativo del mundo. Si el primer día que un pinín como yo se pasa por ahí ya le dejan dar una clase no será para tanto, ¿no?
Llegué hasta el instituto en tren y al entrar había nervios. En la puerta había unos chavales con pantalones militares, chupa de cuero y botas Dr. Martens que me miraban con cara de pocos amigos y que con igual tono de pocos amigos me explicaron cómo llegar a la sala de profesores. Los pasillos eran amplios y luminosos, con grandes ventanales junto a los que había mesas y sofás llenos de prensa en finés y en inglés. Lo que más me llamó la atención fue que tenían una mesa de billar!!! Si en mi colegio hubiera habido una mesa de billar yo no habría acabado ni la primaria! Sin embargo, era un poco incómodo caminar por aquellos pasillos, ya que todos me miraban con esa mirada de curiosidad finesa que muchas veces cuesta diferenciar de la mirada antipática. Me hacía gracia volver a pisar un instituto. Chavales en la edad del pavo exagerando al máximo sus señas para que con un primer vistazo identifiques a qué tribu pertenecen. Estaban los skaters, los malotes, los empollones, los emos y, por supuesto, el grupo de las niñas guapas y super fashion, algunas con un escote que pegaba más en un bar de reggaeton que en un colegio.
En la sala de profesores me recibió Kirsi-Marja, la profesora de inglés y español con la que me había puesto en contacto la organización Erasmus in schools. Tras presentarme a algunos profesores y al director, me contó que ella había estado de erasmus en Granada y conoció al que ahora es su marido español, bla bla bla. Después me puso un poco en situación con el nivel de los alumnos, preparamos la clase durante dos minutos y a ello! Al ser una clase en la que les iba a hablar de mi país y en mi idioma, no tenía demasiados nervios, pero cruzar esa puerta y que tantas miradas se te claven encima examinándote de arriba a abajo siempre intimida.
La clase la componían dos chicos y catorce chicas que habían estudiado español durante dos años. Pese a que no eran capaces de decir dos frases seguidas, me entendían bastante bien y, de todos modos, la explicación acabó siendo prácticamente en inglés. Había preparado cada detalle de la clase al dedillo, desde cómo moverme (el truco del boli en la mano) y cómo hacerles participar sin tener que señalarles inquisitoriamente, hasta la forma de vestir. Parece una tontería, pero hay que ponerse a su nivel. Cuando tengo una presentación en clase me pongo camisa, pero con ellos había que ir normal, que vieran que en el fondo tú eres otro estudiante como ellos, no un profesor que viene a examinarles. Así conseguí que se soltaran más y tener una clase distendida y participativa.
El objetivo de la clase era presentarles España un poco alejada de esos tópicos que rodean a nuestro país, para lo cual había preparado un porwepoint bastante gracioso con muchas fotos. Empecé dándoles caña, tocándoles las cosquillas: Cuando yo dije en España que me venía a Finlandia de erasmus, esto es lo que me decían. Y les puse una diapositiva con fotos de un tío deprimido emborrachándose, de Lordi y el Heavy-Metal, de gente loca bañándose en el hielo y de Santa Claus (lo del suicidio era un poco demasiado). Con eso conseguí que se me volvieran respondones y que, ya que tenían que hablar en español, al menos lo hicieran sobre un tema que ellos conocían. Buen comienzo.
A continuación, les repartí un papel en el que quería que cada uno me escribiera lo primero que se le venía a la cabeza al oír España. No fue tan malo como me esperaba: playas, sol, fútbol, el Clásico, jamón, siesta, vino. Y después, en mi powerpoint había preparado un verdadero o falso sobre los tópicos de España: el fútbol, los toros, cañas y tapas, flamenco, los mariachis (la pregunta trampa en la que cayeron casi todos). Tenía delante a una niña somalí sentada con un finés que me animaron mucho la clase, diciendo muchas pijadas y vacilándose continuamente. También había una chica que fue la que más se esforzó por hablar en español, haciéndome muchas preguntas y obsesionada por Fernando Torres. Torres por aquí, Torres por allá. Sus planes eran aprender español y casarse algún día con él.
Cuando acabé con eso, la presentación ya fue sobre España en sí, pero sin meterme a explicarles monarquías, autonomías y demás rollos. Sino que les hablé de lo que a mi más me gusta de España: el coger un coche y en un día poder atravesar un país con cientos de paisajes y de lugares tan diferentes. El norte, Barcelona, Madrid, Andalucía, el Mediterráneo, étc. Fomentando el turismo jeje. Prácticamente todos habían estado en España y me contaron sus viajes. El momento estrella de la presentación llegó con el apartado de las fiestas. Voy a ir a comisión con los hosteleros de Buñol, ya que les acabo de garantizar un autobús lleno de fineses para este verano: Fliparon con la TOMATINA. No me creían, aquello no les entraba en la cabeza. Nunca cumplirían con la regla de que si te caes en un encierro de los sanfermines tienes que taparte la cabeza y esperar a que doce toros te pasen por encima. Eran incapaces de entender por qué los valencianos hacían fallas tan bonitas para luego quemarlas (están locos estos españoles) y se llevaron un buen susto con el Ku Klux Klan de los nazarenos en la semana santa andaluza.
Luego me hicieron muchas preguntas sobre mi adaptación a Finlandia, si me estaba resultando duro el invierno, si prefería España o Finlandia, por qué me iba a un país tan diferente, de qué equipo era, si tenía algún parentesco con Fernando Torres por mi apellido y les hicieron gracia mis nociones de finés (Hola, Cerveza, Eres muy guapa, Restaurante, Mierda!)...Así hasta llenar las dos horas que duró la clase. Unos chavales muy majos, me lo pasé genial con ellos.
La profesora se quedó muy contenta y me ha dicho que tengo que repetir, pero con el grupo de inglés, en una asignatura sobre universidad, diferentes sistemas educativos y salidas profesionales. Hoy me vi bien, así que me voy a animar. Después me habló del instituto y de la educación en Finlandia. Resulta que aquí, esa competencia que tenemos nosotros en la Universidad con las notas de corte, ya empieza en la Secundaria. Según la nota media que saques en la Primaria, entras a los institutos de los buenos o a los de los malos. Me hizo gracia cuando me dijo: A este instituto vienen los que no son muy buenos estudiantes, los que sacan entre 7 y 8. Vaya cara se me quedó! Aquí a los de aprobado los deben mandar al reformatorio. Estos chavales no hablarían muy bien español, pero es que es la cuarta lengua que están aprendiendo todos: finés, inglés y sueco se dan por hecho, y después eligen entre español, francés o alemán. En mi bachiller, sólo diez de los noventa llegamos a estudiar francés.
Me gustó este sistema. No hay ningún director que lea esto con poder para hacer algo así en su colegio? Jeje. Piensa que España es el país que más erasmus recibe de Europa. Quizás, un día en vez de explicar tú la historia de la Francia de Luis XIV, puedes encontrar un francés que lo haga por ti. Seguro que a tus alumnos les gusta la experiencia y tú te ahorras el trabajo. Sale barato, a mi sólo me dan un par de entradas de cine a cambio.
Y ahora os dejo. Tengo una presentación algo más seria mañana y luego un caso de clarísima discriminación entre el Estado de Canadá y una india en el que me ha tocado defender a Canadá...No hay por dónde cogerlo. Eso sí, mañana me voy en tren nocturno a Laponia!!! Buscad el pueblo de Inari en un mapa, es el auténtico fin del mundo! Trineos de huskies, renos, bañarse en el Mar Ártico, motos de nieve, la casa del auténtico Papá Noel, esquiar...A la vuelta os cuento. LEGEN-DARY!
Suena...American Pie, by Don McLean. Este vídeo va recomendado para Ramón, que fue el primero que me empezó a hablar del significado de las muchísimas metáforas que tiene esta canción. Don McLean era un joven que repartía periódicos por las casas de América cuando un día, en su ronda diaria, leyó en uno de ellos que Buddy Holly había muerto en un accidente de aviación. A eso se refiere con The day the music died. Yo había reconocido también a los Beatles, Elvis, Mick Jagger, James Dean...Pero no tenía ni idea de que existieran tantas referencias como cuenta este genial vídeo: Janis Joplin, Kennedy, Dylan y muchos más iconos de la cultura americana de los 60. Algo así como Forrest Gump pero en canción.

























