domingo, 24 de octubre de 2010

Oliver Twist

Mañana llega el gran viaje del erasmus: una semana en San Petersburgo y Moscú. Si leéis que un ferry entre Helsinki y San Petersburgo se ha hundido en el Báltico será culpa de los alocados estudiantes erasmus que llevará en sus bodegas. Os tendré un poco abandonados, aunque hacer una entrada con un teclado en cirílico le daría mucho caché al blog...

Esta semana papá y yo hablábamos del impresionante nivel de inglés que tienen los fineses, pues cualquier persona, de cualquier condición puede responderte con un inglés impecable. Uno de los factores es que el inglés está presente en todo ámbito de la sociedad. Todo está siempre en finés, sueco e inglés. Las películas se ven en versión original subtitulada; y, si vas a una librería, la mitad de los títulos son en inglés. Sin embargo, empiezan a estudiarlo más tarde que nosotros.

Con el inglés de tener una conversación no tengo problema y, siendo un poco vago, me había acomodado en eso. Pero en clases aun me falta un empujón. Así que he decidido dar un paso más y eliminar todo el castellano de mi alrededor. Estoy viendo las películas y series en inglés. He cambiado el idioma del facebook y el ordenador a inglés. Incluso Calamaro está perdiendo protagonismo frente a los Gallagher. Y ayer fui con Andrés a una librería. Él compró uno de Agatha Christie y yo me llevé Oliver Twist, by Charles Dickens. Es bastante difícil, pero con la idea general puedes avanzar en la historia.

Anécdota del mes: el otro día Andrés cocinó salmón, hubo una humareda y saltó la alarma de incendios. Pero él tranquilamente se puso a cenar...Tendríais que haber visto el cruce de miradas cuando entran en el cuarto tres bomberos con sus trajes ignifugos mientras Andrés, en calzoncillos, se está llevando el tenedor a la boca jajaja.

Por lo demás, no ha habido mucho movimiento. Excepto una cena italiana en casa de Giuseppe que siguió en Tivoli y acabó en un "desayuno" internacional a las 4 de la tarde del día siguiente en mi cuarto con representación española, italiana y francesa.

PD: No puedo cerrar el blog sin hablar del último acontecimiento histórico para el planeta: la preparadísima y elocuente Leire Pajín ha llegado a ministra. Visto lo visto creo que voy a mandarle mi currículum a Zapatero, que seguro que me da un cargo menor, secretario de Estado o algo así. La flamante ministra de sanidad debe estar encantada, seguro que consigue que algún cirujano plástico le haga precio jojojo. Lo del alcalde de Valladolid fue una chiquillada al lado de esto.

PD2: qué vergüenza acaba de darme el Racing ante el Madrid. Lamentable que el entrenador diga antes del partido que es imposible ganar. Y luego sale a jugar con cinco defensas y le meten 6 goles...Deberías aprender algo del entrenador del Hércules, que con un equipo recién ascendido se plantó en el Camp Nou diciendo que iban a ganar, y ganó. Eso es un entrenador.

PD3: lo bueno de que los árboles que tengo enfrente sean de hoja caduca es que el Báltico que veo desde mi ventana va en aumento día tras día. En una semana estoy en primera línea de playa.

PD4: llevo muy mal la ausencia de mi guitarra. El otro día vi un vídeo (http://www.youtube.com/watch?v=hm6WaBJUuCM&feature=player_embedded) y acto seguido salí con la bici dispuesto a comprar la acústica más cutre del Helsinki. Misión fallida...

PD5: en menos de dos meses de vida, mi humilde blog ha alcanzado las 5.000 visitas. Estoy sorprendido, no sabía que fueseis tan cotillas ;)  Espero que estéis disfrutando tanto con él como disfruto yo escribiéndolo. Podría decirse que es mi nueva adicción.

viernes, 22 de octubre de 2010

Visita en Helsinki











Hoy terminó la primera visita que he tenido en Helsinki. Mis padres han estado aquí 6 días en los que dimos muchas vueltas por Helsinki, fuimos a Tallin, conocieron a mis amigos (incluido Manolo Torero!) y me mimaron mucho. Les ha gustado demasiado esto del erasmus, lo mismo vuelven a casa y se matriculan en la universidad para pedirse uno. Se han quedado con ganas de volver para vivir esto en su versión nevada.

El domingo dimos una vuelta por mi facultad, las dos catedrales, la exposición de osos de todos los países y la fortaleza marítima de Suomelinna. Los osos se irán en una semana, la plaza va a quedar muy vacía.

El oso español, el finés y papá con Carlitos Gardel, uno de sus músicos favoritos.
La catedral ortodoxa de Helsinki.

Suomelinna era una típica excursión de los erasmus los primeros días y no pude hacerla, así que tenía ganas de ir. Es una vieja fortaleza marítima construida sobre seis islas y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco...Una vez visto puedo decir que exageraron un poco estos de la ONU.
Vengándome de mamá por tantos castigos.
Los Llamas siguiendo con la tradición submarinista familiar.
Como los fineses nunca fueron muy belicistas, también construían sus cafés en casitas rosas dentro de las fortalezas militares.
Papá navegando por el Báltico de vuelta a Helsinki. Frío polar en cubierta.

El lunes por la mañana, visitaron la librería de Alvar Aalto, en el centro de Helsinki. La arquitectura contemporánea es un tema en el que soy profano, pero del que papá me ha explicado bastante estos días, pues Finlandia es uno de los países que más han destacado en arquitectura en el último siglo.
Mamá cambiando por fin los botones que destrozó aquel torno infernal con apariencia de plancha inofensiva.

Por la tarde fuimos a visitar la rock church. El nombre no tiene ninguna connotación musical, sino que se lo debe a que esta iglesia está genialmente excavada en un bloque de granito en el centro de Helsinki.

Después, un paseo por Helsinki en otoño, incluido su parque-cementerio. Una curiosidad de por aquí es que el cementerio se integra en la ciudad siendo un parque más, y de los mejores de la ciudad hay que decir. Está lleno de árboles y hay gente paseando con toda normalidad. Es otra seña de una cultura diferente a la nuestra, donde los cementerios son sitios alejados y llenos de superstición. Para los amantes de Millenium, os desvelaremos el final inédito de la saga: descubrimos la tumba de Mikael Blomqvist. Sin embargo, no había rastro de Lisbeth Salander...


El Martes llegó uno de los platos fuertes de la visita: el viaje a Tallin. En pie a las 6 de la mañana para coger el ferry. Sin embargo, ver amanecer en el Báltico mereció la pena. Esta vez fue un ferry más tranquilo, lo cogían los borrachos de siempre que van a llenar carros y carros de alcohol a Tallin, pero no se repitió lo de las abuelas dando tumbos jeje.
Dejamos a mamá desayunando y nos fuimos a la gélida cubierta a ver el ferry abandonar el puerto. Tres horas más tarde...Tallin a la vista!
En Tallin hice de guía turístico, repitiendo la ruta que hice hace unas semanas. El ferry de vuelta salía en seis horas, sin embargo da tiempo de sobra para conocer la ciudad, bonita y compacta. Caminamos por todas sus calles de casas al estilo alemán. Se notó la llegada del frío: todos los vendedores, pericoteros, juglares y arqueros se habían quedado en casa. Otro país más...A la tía Sanda vamos a empezar a cobrarle comisión cada vez que viajemos, que está llenando su nevera de imanes a costa nuestra jeje.
Ya en el ferry de vuelta estuve a punto de tirarme por la borda cuando pasamos dos horas en un salón con unos terroríficos finlandeses tocando cumbias de fiestas de prau. Cuando ya no quedaban sudokus ni crucigramas en los periódicos empecé a tener una claustrofobia insoportable. Los cruceros no son para mí.


El miércoles llega otro de los platos fuertes del viaje: papá y mamá conocen a Manolo Torero, a estas alturas un auténtico símbolo de nuestro erasmus. Vinieron a buscarme a la facultad cuando salí de un seminario de derecho penal (porque estoy estudiando eh!!!) y les presenté a buena parte de mis amigos, entre ellos a Axelle, quien nos dejó a su querido Manolo para que nos acompañara ese día.

Vaya par de payasetes. Mirad como mamá lo tiene en su regazo como si fuera un hijo.

Por la tarde papá alquiló una bici y fuimos a dar una vuelta por toda la zona portuaria de Helsinki, sus playas, el monumento al compositor Sibellius y "la isla de las ardillas". Se sentía tan nórdico...Estaba encantado.

"La isla de las ardillas" es el nombre con el que hemos bautizado los erasmus a una isla que hay cerca de mi residencia. Es un parque gigante lleno de simpáticas ardillas que sin ningún miedo se acercan a que les des de comer. A las primas les habría encantado, aunque con lo caguica que es Cris...

Y, más o menos, eso fue todo lo que dio de si esta agradable visita. Como ya he dicho muchas veces, quedáis todos invitados. Sólo una cosa: a Tallin vais vosotros solos jeje.

sábado, 16 de octubre de 2010

Paquete de la abuela y papás en Helsinki

Me dijeron que todos los días el abuelo le imprime a la yaya mi blog y se lo lleva para que lo lea. Pues hoy la entrada va dedicada a ella y a la tía Lu. Esta mañana fui a recoger un paquete que me envió. Al abrirlo me temblaban las manos sólo de pensar en lo que podía haber ahí dentro.
4,6 kg de jamón serrano, lomo, chorizo, aceite de oliva y queso manchego (cómo sabe ella que me pierde!). Tengo una yaya que no me la merezco.

Y por si fuera poco, hoy han venido mis padres a visitarme, ya tenía ganas de verlos. Con lo que me trajeron ellos tengo provisiones ibéricas para dos años. Llegaron un poco tarde así que dimos una vuelta rápida por Helsinki. Se quedan 5 días, habrá tiempo para todo. Se me hacía raro verlos por aquí, tienen comentarios sobre cosas de las que yo en un mes no me he dado cuenta. Me he visto bien como guía, ya sé ir haciendo bastantes comentarios sobre sitios y costumbres de Finlandia. A papá le hacía ilusión salir en el blog y por fin se ha ganado el derecho.

Fuimos a cenar a un restaurante finés, decorado en madera como una cabaña lapona y con camareros con el típico traje lappi. Allí comimos alce y reno, estaba espectacular.

Y para acabar, una foto de la fiesta que tuvimos ayer. Había por ahí una guitarra en la que sonó mucho Calamaro, M-Clan, Sabina, Pereza y broche de oro con Cadillac solitario de Loquillo. Una reunión así tardaremos en olvidarla 19 días y 500 noches.
Aquí con Francesco Calore, el Liam Gallagher italiano.

PD: Estaba muy chafado porque M-Clan había sacado disco nuevo y me iba a perder su gira (yo que soy su mayor fan desde que tengo 11 años). Bob me alegraste el día diciéndome que tocan en Bilbao el 29 de diciembre, por fin iremos juntos a ver a Carlos Tarque y su banda. Cómprame la entrada ya!

jueves, 14 de octubre de 2010

Está nevando!!!

Hace dos días bajaron repentinamente las temperaturas. Estábamos siempre entre 0 y 5ºC y hoy, 14 de octubre, está nevando por primera vez. La que nos espera...

Mañana se acaban las vacaciones, volvemos a clase. Seguiremos pasándolo bien.

lunes, 11 de octubre de 2010

La isla de Nagu

Fin de semana de novela de Kerouac. Trenes, bicis, autostop, acampar en un bosque en medio de la nada...Pero no todo fue tan fácil. Volví a tener esas viejas sensaciones que no tenía desde el interrail o desde el "vagabundos" con JR. Esos viajes en los que pasas por penalidades, por momentos en los que te ves en un lío del que no sabes cómo salir, pero también en los que los momentos buenos valen por dos, por todo lo que te lo has trabajado.

Problema 1: La fiesta fin de exámenes erasmus se alargó mucho. Cuando sonó el despertador a las 6 de la mañana nos hicimos un poco los sordos...Dormir 45 minutos no sienta bien a nadie. Cogemos el tren de las 12.
Problema 2: En todo país de Europa siempre hay un revisor cabrón esperando a que Juan de la Torre se suba a su tren. El único papel identificador que nos da la Universidad el primer mes no le valía, quería la tarjeta de estudiante, lo cual duplicó el precio del tren a 30€, además de otros 10€ por la bici. Le deseamos un feliz descarrilamiento en su siguiente viaje.
Problema 3: Dimos una vuelta por la fea Turku, ciudad de la que había oído hablar muy bien y que me defraudó mucho. No había nada que mereciese la pena. Se me salió la cadena de la bici. La oficina de turismo estaba cerrada y no había manera de encontrar mapas. Hacía un frío considerable. Hasta el maldito agua del supermercado tenía que tener gas!
Problema 4: Teníamos intención de ir a la isla en la que ya estaban Axelle e Irina con las bicis hasta que nos enteramos de que no eran fifteen, eran fifty kilómetros jeje. El primer autobús simplemente no pasó a la hora. Era sábado y sólo quedaba un último bus para llegar en plena noche. Estábamos tan desquiciados ya con Turku que nos íbamos a volver a Helsinki, menos mal que Axelle nos convenció para no hacerlo. No nos la jugamos con las bicis, ya que algunos conductores no dejaban meterlas, así que se quedaron en Turku. Otros 10 euritos de bus. Tras una hora entre bus y ferry llegamos a la isla de Nagu.

A partir de aquí empezó el gran fin de semana. Por dos días pudimos ser aventureros en una tierra prácticamente deshabitada, salvaje. No se puede expresar la sensación de estar los cuatro tomando una cerveza junto a una hoguera en un bosque de una remota isla del mar Báltico, en medio de la nada. Junto al fuego hicimos la cena, contamos historias y meditabas con ese alelamiento que te produce mirar fijamente cómo el fuego va devorando un tronco tras otro.
A Manolo se le salen los ojos con la cena que se va a meter.

La noche fue otra historia. Nuestra tienda de campaña era decente, pero los sacos de dormir eran de verano. Dormí con una camiseta, dos polares, guantes, gorro, bufanda...Y aún así pasé mucho frío. Una araña de patas gigantes se coló en nuestra tienda y gritamos como nenas, mientras Axelle e Irina se partían de risa en la otra tienda...Encima lo que hizo Andrés fue darle un manotazo y, en vez de matarla, mandarla disparada a algún punto de nuestra tienda. Ahí sí que gritamos, con un arácnido campando en la oscuridad de aquellos dos metros cuadrados. Cuando la encontramos le pegamos puñetazos para haberla matado cien veces. Durante la noche el frío fue polar, en un momento de debilidad me pegué a Andrés (espalda con espalda!) pero él en la inconsciencia de su sueño se apartó...Moriremos de frío, pero siempre machos machotes jaja. Cuando por la mañana empecé a sentir que los dedos de los pies no respondían decidimos levantarnos.
Esto somos nosotros tapándonos con todo lo que había cerca.

Nos volvimos a separar de las chicas, ya que ellas iban a hacer la vuelta en bici. Llegamos hasta el pueblo que había en la isla y entramos a tomar un desayuno de campeones en una cafetería. "Van a mirarnos como a unos auténticos forasteros, prepara el revólver".

Una vez acabado el desayuno, hicimos una excursión bordeando la isla por la costa. Fue sencillamente impresionante.

Después de esta excursión, en la que tomamos mil referencias para construir una cabañita en la que pasar la jubilación, volvieron las penalidades. Decidimos recurrir a ese viejo amigo mío en los viajes: el autostop, ya que aún quedaban varias horas de luz. No sabíamos muy bien si era la dirección correcta, las islas se sucedían, el único bus que pasó no paró por nosotros...
Tras tres horas haciendo autostop, ni un sólo coche paró. Estuvimos despotricando contra los fineses. 
-¿Cómo puedes ver a dos chicos majetes, mochileros, de erasmus, perdidos en medio de la nada y ni siquiera parar a ofrecer un poco de ayuda?
-Yo la verdad es que si fuera en coche y me viera a mi mismo haciendo autostop tampoco pararía jaja.
 Estaríamos desquiciados, pero no parábamos de soltar una tontería tras otra. Nadie nos consiguió quitar la sonrisa en todo el fin de semana.
Apenas había casas, sólo rectas interminables de árboles y árboles. Cuando el sol empezó a bajar nos entró bastante miedo. Sólo teníamos media botella de agua y medio paquete de embutido para pasar la noche. Ya andábamos pensando en montar una trampa para cazar ardillas cuando Parnoo, un buen samaritano, paró su coche junto a nosotros. Y nos llevó ni más ni menos que a Turku!!! 40 kilómetros!!! Kiitos kiitos kiitos kiitos!!! (Gracias en finés). El autostop, como siempre, fue duro, pero acabó dando resultado.
Foto del ferry para coches entre islas muy distantes.

Coger el tren, llegar a casa y ver que las españolas nos han decorado toda la puerta con post-it de bienvenida. Hogar, dulce hogar.