lunes, 11 de octubre de 2010

La isla de Nagu

Fin de semana de novela de Kerouac. Trenes, bicis, autostop, acampar en un bosque en medio de la nada...Pero no todo fue tan fácil. Volví a tener esas viejas sensaciones que no tenía desde el interrail o desde el "vagabundos" con JR. Esos viajes en los que pasas por penalidades, por momentos en los que te ves en un lío del que no sabes cómo salir, pero también en los que los momentos buenos valen por dos, por todo lo que te lo has trabajado.

Problema 1: La fiesta fin de exámenes erasmus se alargó mucho. Cuando sonó el despertador a las 6 de la mañana nos hicimos un poco los sordos...Dormir 45 minutos no sienta bien a nadie. Cogemos el tren de las 12.
Problema 2: En todo país de Europa siempre hay un revisor cabrón esperando a que Juan de la Torre se suba a su tren. El único papel identificador que nos da la Universidad el primer mes no le valía, quería la tarjeta de estudiante, lo cual duplicó el precio del tren a 30€, además de otros 10€ por la bici. Le deseamos un feliz descarrilamiento en su siguiente viaje.
Problema 3: Dimos una vuelta por la fea Turku, ciudad de la que había oído hablar muy bien y que me defraudó mucho. No había nada que mereciese la pena. Se me salió la cadena de la bici. La oficina de turismo estaba cerrada y no había manera de encontrar mapas. Hacía un frío considerable. Hasta el maldito agua del supermercado tenía que tener gas!
Problema 4: Teníamos intención de ir a la isla en la que ya estaban Axelle e Irina con las bicis hasta que nos enteramos de que no eran fifteen, eran fifty kilómetros jeje. El primer autobús simplemente no pasó a la hora. Era sábado y sólo quedaba un último bus para llegar en plena noche. Estábamos tan desquiciados ya con Turku que nos íbamos a volver a Helsinki, menos mal que Axelle nos convenció para no hacerlo. No nos la jugamos con las bicis, ya que algunos conductores no dejaban meterlas, así que se quedaron en Turku. Otros 10 euritos de bus. Tras una hora entre bus y ferry llegamos a la isla de Nagu.

A partir de aquí empezó el gran fin de semana. Por dos días pudimos ser aventureros en una tierra prácticamente deshabitada, salvaje. No se puede expresar la sensación de estar los cuatro tomando una cerveza junto a una hoguera en un bosque de una remota isla del mar Báltico, en medio de la nada. Junto al fuego hicimos la cena, contamos historias y meditabas con ese alelamiento que te produce mirar fijamente cómo el fuego va devorando un tronco tras otro.
A Manolo se le salen los ojos con la cena que se va a meter.

La noche fue otra historia. Nuestra tienda de campaña era decente, pero los sacos de dormir eran de verano. Dormí con una camiseta, dos polares, guantes, gorro, bufanda...Y aún así pasé mucho frío. Una araña de patas gigantes se coló en nuestra tienda y gritamos como nenas, mientras Axelle e Irina se partían de risa en la otra tienda...Encima lo que hizo Andrés fue darle un manotazo y, en vez de matarla, mandarla disparada a algún punto de nuestra tienda. Ahí sí que gritamos, con un arácnido campando en la oscuridad de aquellos dos metros cuadrados. Cuando la encontramos le pegamos puñetazos para haberla matado cien veces. Durante la noche el frío fue polar, en un momento de debilidad me pegué a Andrés (espalda con espalda!) pero él en la inconsciencia de su sueño se apartó...Moriremos de frío, pero siempre machos machotes jaja. Cuando por la mañana empecé a sentir que los dedos de los pies no respondían decidimos levantarnos.
Esto somos nosotros tapándonos con todo lo que había cerca.

Nos volvimos a separar de las chicas, ya que ellas iban a hacer la vuelta en bici. Llegamos hasta el pueblo que había en la isla y entramos a tomar un desayuno de campeones en una cafetería. "Van a mirarnos como a unos auténticos forasteros, prepara el revólver".

Una vez acabado el desayuno, hicimos una excursión bordeando la isla por la costa. Fue sencillamente impresionante.

Después de esta excursión, en la que tomamos mil referencias para construir una cabañita en la que pasar la jubilación, volvieron las penalidades. Decidimos recurrir a ese viejo amigo mío en los viajes: el autostop, ya que aún quedaban varias horas de luz. No sabíamos muy bien si era la dirección correcta, las islas se sucedían, el único bus que pasó no paró por nosotros...
Tras tres horas haciendo autostop, ni un sólo coche paró. Estuvimos despotricando contra los fineses. 
-¿Cómo puedes ver a dos chicos majetes, mochileros, de erasmus, perdidos en medio de la nada y ni siquiera parar a ofrecer un poco de ayuda?
-Yo la verdad es que si fuera en coche y me viera a mi mismo haciendo autostop tampoco pararía jaja.
 Estaríamos desquiciados, pero no parábamos de soltar una tontería tras otra. Nadie nos consiguió quitar la sonrisa en todo el fin de semana.
Apenas había casas, sólo rectas interminables de árboles y árboles. Cuando el sol empezó a bajar nos entró bastante miedo. Sólo teníamos media botella de agua y medio paquete de embutido para pasar la noche. Ya andábamos pensando en montar una trampa para cazar ardillas cuando Parnoo, un buen samaritano, paró su coche junto a nosotros. Y nos llevó ni más ni menos que a Turku!!! 40 kilómetros!!! Kiitos kiitos kiitos kiitos!!! (Gracias en finés). El autostop, como siempre, fue duro, pero acabó dando resultado.
Foto del ferry para coches entre islas muy distantes.

Coger el tren, llegar a casa y ver que las españolas nos han decorado toda la puerta con post-it de bienvenida. Hogar, dulce hogar.

10 comentarios:

  1. No he parado de reirme en todo el post!! =P
    Sencillamente ... me encantass, te envidioo y quiero ser tu ahora mismo!!
    Las fotos...fantásticas!!
    Sigue sin perder la comba Juanillooo

    ResponderEliminar
  2. tio juan, vaya pasada en serio me encanta!!! quiero buscar un vuelo e ir a verte en cuanto pueda para que me puedas enseñar todo eso! que pasada!!
    disfruta!!!
    muaaa

    ResponderEliminar
  3. lo bueno de todo esto es que nunca lo olvidaréis!

    ResponderEliminar
  4. Vale, duque, vale. Mucho llamarme cabrón en tiempos pero ahora estás siendo un perroflauta de manual, con tu tienda de campaña y tus paseos contemplativos en autoestop. ¿Sabes que ahora mismo te envidio? Que ni tiempo para pensar en los aquinos tendrás.

    Por cierto, en algún extraño giro mental, acabo de recordar que hará casi exactamente un año me dejaste una barra de pegamento... y creo que sigue en Katanga, un día la busco y te la mando por correo.

    La tercera parte de tu club intelectual repipi ve raro el colegio sin ti, que lo sepas.

    ResponderEliminar
  5. entiendo que este comentario no puede ser de otra persona mas que de Velazquez, un autentico cabron aquino jajaja. ya lo pensaba yo, q te iba a gustar mucho esto

    ResponderEliminar
  6. ¡¡¡ Me dejas sin palabras '''.... que guay¡¡¡, pásatelo bien con los jefes¡¡¡ besinos.

    ResponderEliminar
  7. Por lo visto es un viaje que nunca olvidarás.
    Me parece que todos los que leemos tu blog sentimos una gran envidia sana de ti.

    Sigue disfrutando.

    ResponderEliminar
  8. Zoquete , fifteen , fifty , la diferencia esta en el acento

    ResponderEliminar
  9. joder juanillo q envidia ajaj sabes que este verano me quede con ganas de otro viaje mochilero...pero bueno hay tiempo...que recuerdosss...la foto en la que sales con el cartel y la del pulgar en alto me suenan jeje t podria mandar 2 iguales pero en otro pais ;)
    bueno en el fondo es lo que mola, viaje improvisado y con sus "pequeños"problemas...

    PD: No hare comentarios de como pasabais las noches...pero tanto frio...fijo que compartiais saco piratas xD

    ResponderEliminar
  10. Juan me costó pero lo conseguí!!! No paro de asombrarme del pedazo de blog. Y este ultimo es increíble, que envidia me das cada vez que lo leo!

    ResponderEliminar