martes, 1 de marzo de 2011

Día a día en Helsinki

Mañana se me acaba más o menos esta semana de desecho social que me he pegado. Vuelvo a clase con no se qué pijada de asignatura sobre derechos fundamentales de las minorías. A ver si la apruebo y me quito de encima la Filosofía del Derecho. Sin embargo, no me he dejado llevar del todo por los malos hábitos. Sigo a conciencia mi plan de buena alimentación y le estamos dando fuerte al fútbol, pero al amistoso. El erasmus team de este cuatrimestre es una verdadera calamidad. No hay compromiso, y me incluyo el primero, ya que no he ido a un sólo partido. Pero es que estos fineses nos ponen todos los partidos a horas mortales, los días después de salir...Para que luego se queje tanto Mourinho. Por ahora se han jugado tres partidos. El primero, perdido. En el segundo, ni siquiera teníamos los cinco jugadores reglamentarios y tuvo que dejarnos uno el equipo contrario que, por supuesto, era el peor de todos ellos. El de hoy ganamos porque el otro equipo no se presentó. Jugar al fútbol ya no es lo que era. Cuando el otro día, jugando de portero, me sorprendí repasando mentalmente la lista de la compra me di cuenta de que mi vida había llegado a un punto de inflexión. Lo próximo será eso de "No puedo jugar que tengo comida en casa de mi suegra". Menos mal que en el mercado de invierno nos hemos hecho con los servicios de un par de alemanes que suplen un poco el desastre que creamos españoles, italianos y franceses. Vaya orden con el que juegan los alemanes, no hay manera de que pierdan la formación. Qué pueblo el alemán: ordenados, responsables, puntuales, consecuentes, si hacen algo lo hacen bien, nada de chapuzas...Ojalá fuéramos un poco más alemanes.
En el próximo partido nos jugamos pasar a la fase siguiente, invocaremos el espíritu de aquel primer erasmus team, malos pero entregados.

Ya que mi estudio era una auténtica pocilga, con bolas de polvo rodando de un lado a otro, haciendo que esto pareciera un auténtico escenario de western, he hecho la limpieza más integral que le hayan dado jamás. Esta semana me visita Elena con dos amigas y hay que tener esto vistoso y adecentado. No sabía que en 19 metros cuadrados pudiera caber tanta mierda. Para ello, hago un cocktail explosivo con cloro, limpiahogar, Fairy, agua y el ingrediente secreto marca de la casa, que no hay mota de polvo o ácaro que lo resista. Ahora mismo podría cenar en el suelo y rebañar con pan. Además, hice retirada de trastos. Puf! Tiré botellas de una fiesta que hice en septiembre.

Últimamente la cosa ha ido de encuentros casuales. Pese a que Helsinki sea el último rincón de Europa, por aquí se deja caer mucha más gente de la que parece (excepto mis amigos, por supuesto jaja). El otro día llegué a una fiesta y me presentaron a Rubén, de Astorga, cuya cara me sonaba pero no acertaba a decir de qué. A él le pasó lo mismo y, al minuto, llegamos a la conclusión de que habíamos sido amigos en Bujedo, un campamento de verano al que fuimos con 12 años. Estuvimos hasta recordando las canciones que se cantaban todos los días después de comer. ¿Qué le parece señor Director? Lo que une La Salle...Por otro lado, ayer conocí a una chica que andaba de visita por Helsinki y, al rato, llegué a la conclusión de que era la chica cuyo blog en la India me había enseñado mi padre estas navidades. Se rumorea que somos algo así como los blogeros españoles por el mundo que entretienen los ratos muertos del funcionariado del Ayuntamiento de Santander ;) El mundo es un pañuelo. También tuvimos la visita de Clara "terremoto" Urso esta semana que, incapaz de superar su depresión post-erasmus en Siracusa, volvió para revivir viejas experiencias.


Ya que el tema del otomano ha causado sensación os diré que ya se quién es. Cuando volvíamos el viernes de salir, un grupo de individuos cuya identidad será mejor mantener en el anonimato, aporrearon su puerta y salieron corriendo. El pobrecillo salió en pijama, con cara de dormido y cuando vio aquella turba enloquecida, ni siquiera soltó un juramento turco, sino que se volvió a meter resignadamente en su habitación. No me volveréis a oír decir nada contra ese chaval. Otro de los viejos temas del blog, el Cluedo, volvió a estar de actualidad en enero. El alemán que organizó el torneo de poker hizo una fiesta en su habitación durante su primera semana aquí. En esa fiesta desapareció su cámara. No hace falta que os diga quien era la única persona de la lista de sospechosos que estaba en la fiesta verdad? A esa si que le vamos a gastar alguna gorda antes de irnos, la pensaremos bien.

Por otro lado, seguimos aumentando el parte de lesionados por hielo, y ya van tres. El otro día una francesa resbaló y se rompió medio piño contra el suelo. Pero no un trocito, se partió el diente en dos. Menos mal que los servicios sanitarios hicieron un arreglo rápido.  De nuevo, el denominador común fue volver a casa a altas horas con varias copitas en vena.


Y ahora llega el momento triste. Hora de irse para los que han estado de erasmus con nosotros desde septiembre hasta febrero. Hay bajas muy importantes.

Laura "Viñas". Esta barcelonesa, junto a Irina, Martina y otras dos chicas, formaban el mejor piso del erasmus. Nunca se me olvidará estar remando codo con codo a toda pastilla para escapar del hielo contra el que habíamos chocado en el lago de los fantasmas. Estábamos bien lejos de la orilla y no teníamos chalecos salvavidas, pero daba igual, habríamos muerto de hipotermia antes de alcanzarla...

Irina. La suiza indefinible. Junto a Axelle, eran la pareja que le aportaba esa chispa de locura tan necesaria a este erasmus. Si bien, era la que estaba verdaderamente pirada de las dos. No había examen o cosa que le afectara nunca, se apuntaba a un bombardeo y siempre ideaba los planes más impensables. Llegó a conocer Helsinki como la palma de su mano y se sabía todos los sitios donde conseguir gangas. Un día fue a una tienda de segunda mano y apareció con una bici, una tienda de campaña y un saco de dormir. Dijo que se iba a descubrir el archipiélago Turku, que si queríamos nos apuntásemos. Y de ahí surgió una de las mayores aventuras de lo que va del erasmus. Recorría cinco cafeterías en una tarde para ver dónde hacían el mejor café de Helsinki y llegaba a casa taquicárdica. Cuando hubo que bañarse en las aguas gélidas y negras de aquel lago fantasmal, fue la primera que no se lo pensó dos veces y saltó. En dos minutos encontró en mi pasillo una puerta al exterior, la cual yo no había visto nunca, y caminó por una cornisa de un metro de ancho cubierta de hielo para subir a nuestro tejado, desde donde se veía medio Helsinki. Otro día le daba por escalar por un andamio. Y cuando tuvo que pasar una noche en el calabozo, no dejaba de reírse a carcajada limpia mientras la metían en el furgón policial. La persona más inimitable que he conocido en mi vida.

Martina Armosino. Pese a ser el auténtico prototipo de mujer italiana (egocéntrica, posesiva, paranoica, maniática, etc) nos enseñó que las italianas pueden ser buenas amigas. Muchas comidas en Porthania y muchos cafés de media tarde. Presunta experta en pintura, demostró sus inmensos conocimientos en el Hermitage y su nombre y apellidos siempre fueron demasiado suculentos para los cánticos de los chicos de Helsinki. Martina BJ! Me gusta la gente que, sin darte cuenta, día a día te han contado todo sobre su familia, amigos y su vida en Italia. Ahora mismo tengo un auténtico Máster en sociología del Piamonte. Excelente profesora de italiano, tifosi de la Juventus. En las fotos siempre tenía que ponerse a la izquierda, al caminar por la calle siempre a tu derecha. Nunca olvidaremos su manera de hablar de alguien gritando y señalándole con la mano, su alto tono de voz, su viaje en autocarabana de Turín a Helsinki conducida por el gran Mauro y 50 litros de agua mineral italiana (como si la de Helsinki transmitiera el cólera), su tesina en marketing artículos de lujo, fonte: Martina Armosino. "Oh the Bolshoi!" Cuando saltó como un mono sobre mi al ver una rata que se nos cruzó de noche en Rusia. La tarde en la que nos perdimos en San Petersburgo y aquel "I'm quite sure this is not the obelisk we are looking for" - "Jajaja of course Juan, there are soooo many obelisks in Saint Petersburg...". Ma che pale! Bromas aparte, ésta me da pena de verdad, ha sido mi mejor amiga en Helsinki (o quizá segunda mejor, vaffanculo jaja).

Francesco Calore. No hay palabras. Helsinki se queda sin su Ashton Kutcher. Las noches, partidos de fútbol y guitarras sin Calore, Dottore Amore, ya no serán lo mismo. El Gallagher de Génova se va, dejándonos un gran hueco. Este y yo hemos compartido demasiado. Siempre estará a la cabeza de la lista de mitos de Helsinki. Seguidor 100% de la filosofía y del modo de vida erasmus. El último superviviente del viaje a Rusia.
Sólo Rusia pudo con nosotros.

domingo, 27 de febrero de 2011

It's a long long winter...

All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.

All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.
All work and no play makes Jack a dull boy.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Un cafe au lait

Dormir hasta que el sol pega directamente en la ventana y se cuela por las cortinas. Aún así, revolverse bajo el edredón otra hora más, ni despierto ni dormido. Por primera vez en varias semanas no hay nada que hacer, los agobios pasaron. Levantarte a las 12 y, tras ojear la prensa deportiva que ya dan al Madrid por clasificado, una ducha con intervalos calientes y fríos, al más puro estilo sauna. Te quedas bajo el chorro un buen rato, no hay prisa. Envuelto en el albornoz te bebes un zumo de naranja y te sientes como un marqués. Hoy mereces sentirte como un marqués.

Por la tarde, tras comer en Unicafe, vas a una cafetería en un centro comercial que recuerdas con buena pinta. Para ir a tu favorita solía valer la bici, pero ahora está inservible y hay que coger el metro, y metro suena a día laboral: Descartado. Al llegar, la misma historia de siempre con el café finés. 2,50 por un café aguado a rabiar. Ni siquiera recién salido de una máquina de café, sino que te lo sirves tú mismo de un termo. Leche templada, azúcar. Poner un platito debajo de la taza no se lleva en Finlandia, la cuchara se queda dentro.

Me siento en un sofá con luz y saco ese libro malo que ando leyendo últimamente. No acaba de convencerme, pero total, es cortito y para cincuenta páginas que me quedan, mejor acabárselo. Vete tú a saber si el final sorprende. De vez en cuando levanto la vista y ojeo el paisanaje finlandés que para por aquel café. Primacía femenina. A mi lado dos mujeres hablan sonrientes en un idioma que ni entiendo, ni entenderé nunca. Leer en una cafetería de España es difícil, las conversaciones de los vecinos te desconcentran aunque te importe una mierda el tema. Aquí no hay ese problema, por un oído te entra, por el otro te sale sin que quede registrado en el cerebro.

Bebés, muchos bebés. Si el gobierno finlandés anunciara que retira el cheque-bebé habría una guerra civil. Mejor dicho, si el gobierno finlandés anunciara que retira sus ayudas actuales y las sustituyera por nuestro cheque-bebé, habría una guerra civil. Un ejecutivo con su Mac pasa un archivo tras otro. Pasteles de todo tipo. Su cocina no será la mejor del mundo, pero su repostería es espectacular. La típica rutina de entrar y quitarse de encima tres capas de ropa. Salir y volver a ponérselas. Una chica enseña a otra la falda que se acaba de comprar en H&M y creo entenderle algo de Onella...Yo también tenía pensado ir esta noche a Onella. Si la estrenas, allí nos vemos rubia. No hay tanto silencio como se espera de un país nórdico, una chica en la mesa de enfrente lleva dos minutos riéndose a carcajada limpia de lo que le cuenta su amiga. Dicen de los finlandeses que son los latinos del norte, al parecer mucho más abiertos y habladores que los suecos. ¿Cómo va a ser tímida una gente cuyo mayor acto social consiste en encerrarse en un cuarto de madera, apretujarse desnudos y ponerse a sudar?

No me había dado cuenta de que la gente es mucho más uniforme que cuando llegué en septiembre. Por aquel entonces había skaters, heavys, niñas de bien...Con estas temperaturas, la gente es práctica y todos se ponen un abrigo desde la capucha hasta media pierna. No es tiempo de demostrar a qué tribu urbana pertenecen.

En una de esas pasa Andrés por ahí. Está intentando encontrar el túnel que conecta este centro comercial con el siguiente, al lado de nuestra casa, y ahorrarse así diez minutos de camino por el gélido exterior. Españoles, la gente nos mira con curiosidad.
   - ¿Cómo sabías que estaba aquí?
   - Cuando me dijiste que ibas a Forum, me pegaba que andarías en esta cafetería.
Perro viejo, me conoce bien. 
   - Bájate al piso de abajo, ahí empieza el túnel que conecta con Kamppi. Yo el que quiero encontrar es el que lleva hasta Rautatientori que, además, creo que después conecta con Kaisaniemi.
   - Sí, podríamos hacernos los veinte minutos hasta la facultad todo bajo tierra.
   - Esta ciudad es un hormiguero gigante.

El café, sin dejar de ser malo, estaba algo mejor que de costumbre. Sin embargo, las hojas del libro se fueron pasando una tras otra, hasta la última, sin que llegara ese esperado buen final. El próximo lo elegiré con más cuidado. Te pones las tres capas de ropa y sales al exterior. El termómetro marca -17ºC y ya ni te parece para tanto. Esta ciudad te ha hecho perder la cabeza. Da igual, adoro il dolce far niente.


Suena...Un buen día, de los Planetas. La versión no hortera del Voy a pasármelo bien, de Hombres G.

martes, 22 de febrero de 2011

El torneo de poker

No actualiacé esta última semana por un examen que tuve hoy, sin embargo pasaron muchas cosas. La más notoria, un torneo de poker en Domus Academica. Como ya conté, el lunes tuvimos una timbilla un poco de bromas, pero de ahí surgió la idea de Sebastian, un alemán nuevo, de organizar un gran torneo de poker el jueves. De este modo, preparó su habitación y el tío escribió una lista con normas sobre subida de ciegas, ratito de descanso cada hora, tipo de poker, sorteo de mesas y hasta normas de conducta. Al llegar, las leyó, hizo el sorteo de mesas y hasta que no dieron las 20:00 allí no se repartió una sola carta. Organización alemana.

Antes de ir a jugar, cené viendo a Paul Newman estafando a Robert Shaw en una gran mano de El Golpe. Poker de jacks gana a poker de nueves.

Éramos catorce jugadores repartidos en dos mesas. Ninguna chica, ¿qué os pasa a las mujeres con el poker? Los tres mejores de cada mesa, pasarían a la final con las fichas obtenidas hasta entonces. 5€ de entrada. Primer premio de 45€, segundo de 20€ y tercero de 5€. En la primera mesa me tocó con los valencianos, un mexicano, un alemán y mi eterno rival francés Matthieu (a mi derecha en la foto). En ningún momento estuve en negativo, pero la partida iba muy de frente para el alemán, al que le tocaban unas manos invencibles. Full, color, hasta un poker de 8! Sin embargo, no era bueno apostando, así que en cuanto le falló la suerte, se vino abajo. Alvaro no podía con el juego de Matthieu, cuyas apuestas le descolocaban demasiado y, poco a poco, Matthieu y yo fuimos consolidando nuestras fortunas en la mesa. Fue una mesa fea y bastante aburrida, siendo todos demasiado cautos. En la primera mesa cayeron el mexicano y los valencianos. El alemán pasó con apenas dos euros.
La otra mesa estuvo más entretenida: Guiller, Karl, Victor y Teemu se caen.
La suerte nos sonríe.
Uno de los All-in que decantó la partida: Color al As vs. Color al Rey.
Teemu, nuestro tutor finés, nos pinchaba unos temillas.

La mesa de los finalistas fue poco piadosa con quien había llegado con pocas fichas. El alemán suertudo cayó al poco de empezar con sus dos euros y al mexicano le hundieron sus faroles. La final four quedó entre Joschka, Sebastian, Matthieu y yo. Había peleas por no ser el bubble boy: ese que tras jugar durante tres horas no va a ganar nada. Tras llevarme por delante a Joschka, gané a Sebastian con un all-in a una escalera que me salió en la última carta y por la que creo que aun está mosqueado jeje.

Así las cosas, final nuevamente Delarue contra De la Torre, confirmando aquello de que el poker, de suerte, tiene más bien poco. Los 45€ de primer premio sonaban cercanos. Él es buen jugador, tiene tablas en campeonatos de casinos y, sobre todo, sabe apostar muy bien. Alvaro y Sebastian me confesaron que no le saben jugar, es dificil seguirle las apuestas. Te crea el respeto de un buen rival. Además, vi que tenía mi juego muy fichado. Tiene  esa capacidad para hacer una apuesta con la que te cambie el gesto y, a partir de ese momento, te has descubierto y quedas en sus manos. No es amigo de tirarse demasiados faroles, pero los que se tira se los tira muy bien. Sin embargo, tras desplumar a los dos alemanes mi fortuna era considerablemente mayor que la suya, por lo que jugué un poker muy prudente. Le tuve jugando en mi campo, desgastándole poco a poco y no dándole alas dejándome llevar ante all-ins arriesgados.

Tras lanzar tres o cuatro all-ins cada uno sin que el otro los hubiera visto, llegó la mano definitiva. Me salieron dos Jacks y él me tiró un all-in que, por supuesto, vi. Cartas arriba: 10-Jack para él, pareja de Jacks para mi. Te columpiaste, amigo. En el flop salieron 9 y Reina. En la primera del river un Rey...Le valían un As o un 8 para ganarme con una escalera. Sin embargo, no tuvo suerte y mi pareja ganó. Al igual que a Paul Newman, pero jugando más limpio, los jacks me dieron la victoria. Tras tres horas, gané el torneo de poker Domus!!! Afortunado en el juego...
Sin embargo, aunque suene tópico y aunque 45€ sean pasta, le veo más el lado positivo de empezar a conocer a los nuevos que andan por aquí (Di algo Fros). No había tenido mucha relación con ellos por haberme ido a hacer exámenes a Madrid y hay mucha gente que merece la pena. La pasta fue lo de menos, al día siguiente me la gasté en invitar a algo en Tavastia a varios de los que jugaron. El de los genes del Tío Gilito es Micho.


Y ahora la parte aburrida: el examen de International trade and transport law. Si la apruebo, Mercantil II convalidada. Una vez que acabas exámenes en España y vuelves aquí y tienes otro, costó enchufar el mood de estudio. Sin embargo, y durante los últimos tres días, Andrés y yo montamos una central de estudio y avanzamos a buen paso. La asignatura constaba de dos partes, una de empollar y otra que, por lo que el profesor dijo, caería en una práctica del examen. Lo de estudiar en inglés ya está plenamente cogido y en nuestros esquemas no hay una sola palabra en español. Cerramos la centralita a las 5 de la mañana con la sensación de llevar los deberes hechos. 

Hoy, tras tres horas de sueño y dopados de cafeína, hicimos el examen. Al recibir la hoja de preguntas, jarro de agua fría. No cayó la parte teórica, sino algo así como un anexo del cual ni siquiera recibimos las diapositivas de la profesora. Al final, y con un poco de morro, pude contestar un mínimo con lo que me sonaba de clase. La pregunta práctica resultó ser teórica, total que nos pusimos a copiar el Código Marítimo Finés (permitido en el examen). Qué miedo, igual me vuelven a acusar de plagio y me echan de la universidad o me mandan otro vídeo porno. A ello súmale el estúpido "he or she" en cada frase para que nuestra feminista profesora noruega no se sintiera discriminada (debe ser de la de las miembras). May God have mercy on us.

Me consoló ver a los alemanes indignados al final del examen queriendo escribir un email de protesta a la profesora...Y lo que dicen los alemanes va a misa. Malditos profesores fineses, es de no tener corazón ir a pillar en los exámenes a los pobres alumnos erasmus que llegamos indefensos a su país.

Ahora, unas cuantas semanas muy sabáticas. Esta tarde fútbol amistoso, que Andrés y yo estamos entrenando duro para levantar el equipo de fútbol sala. Tras un espantoso arranque, nos la jugamos el lunes que viene. ¡Y Champions League de la buena hoy!



Suena...The man who sold the world o Where did you sleep last night? del Unplugged in New York, by Nirvana. Cuando tenía 16 años tuve una época un poco necesitada de un ídolo musical. Alex, un amigo que por aquel entonces me daba mis primeras nociones de guitarra y era el primer tío al que le vi calzarse unas converse en Santander, me metió en la cabeza a Kurt Cobain. Yo caí y me sumergí en el mundo grunge escuchando Nevermind hasta la saciedad. Pese a que me gustaba, aquello no acababa de ser mi estilo, demasiadas quintas, demasiada distorsión en la guitarra, nunca una acorde entero y limpio. Además pronto me di cuenta de que Cobain difícilmente podría ser objeto de mi devoción: depresivo y drogadicto, en ningún vídeo parecía disfrutar de lo que hacía.

La primera vez que escuché el Unplugged in New York me di cuenta de que si mi disco favorito de una banda grunge era un disco acústico, era que yo tenía de grunge lo que de cura. Pero el día que me enteré de que mis canciones favoritas de ese disco ni siquiera eran de Nirvana, sino versiones, descolgué el poster de Kurt que tenía en la pared de mi cuarto. Cuando lo vi en vídeo pensé: maldito Cobain, tuviste que escoger la más eléctrica de las guitarras acústicas para hacer un unplugged.

Sin embargo, es uno de los pocos discos respetados de esos años noventa que ahora tanto gusta demonizar. Y no se cae de esas listas que lo sitúan entre los discos que han marcado época. Kurt con su chaqueta raída, vaqueros, Converse, melena rubia, silla de oficinista y, en definitiva, la imagen de chico guapo con cara triste.  http://www.youtube.com/watch?v=-pBrDjSFT_E&feature=related  La canción que cierra el disco tiene uno de los instantes más comentados de la historia del rock and roll: tras cantar con la voz desgarrada y a pleno pulmón un último estribillo de desesperación a su chica, de repente Cobain abre los ojos como volviendo de un trance y exhala una respiración de agotamiento, de que ya no puede soportar el mundo que carga sobre sus hombros. A los pocos meses, se voló la cabeza con una escopeta en su casa de Seattle.

martes, 15 de febrero de 2011

Cocinas y superhombres

Para este cuatrimestre, y animado por mi éxito contra la lavadora, me propuse enfrentarme a mi segundo enemigo en las tareas caseras: la cocina. He sido nulo en innovación y ha llegado un punto en el que los espaguetis me salían por las orejas. Así que mi propósito de cuatrimestre es aprender a cocinar y, además, comer sano. Finlandia no es un país que destaque por sus materias primas alimenticias (en los supermercados no hay filetes), así que he decidido especializarme en vegeterianismo. Ayer en Lidl, me fui detrás del primer perroflauta con pinta de vegetariano que vi y fui cogiendo todo lo que él cogía: fruta, lechuga, tomate, pimientos, cebollas, zanahorias, champiñones, calabacín, patatas, broccoli...Me compré cosas que no sabía ni que existían. Al pasar por los congelados, me encontré con mi vieja amiga la pizza...Tuvimos un cruce intenso de miradas: Creo que tenemos que darnos un tiempo baby.

Al llegar a casa con semejante huerto, no sabía muy bien qué hacer. A ello no ayudó las recetas de internet, que son demasiado complicadas o siempre me falta el ingrediente que le da el toque maestro...Así que no me compliqué: todo a la sartén. Arroz con pollo y verduras, aderezado con un toquecito de salsa de soja. El resultado fue una verdadera obra maestra, no pude evitar tirarle unas fotos. A ojos expertos igual es una chorrada, pero para un negao como yo fue un verdadero paso adelante.

Ojito al resultado, digno de estrella Michelín:
La yaya va a llorar, por fin su nieto aprende a comer.

Por lo demás, no os podéis hacer a la idea del frío que está haciendo. Esto se ha puesto verdaderamente duro, batiendo todos los récords. Llevamos una semanita en la que Google no ha marcado más de -15ºC. Eso no hay prosa que valga para describirlo, tienes que sentirlo en las carnes. El otro día de la que íbamos a Tiger (-22ºC Google), que no está ni a diez minutos de la residencia, la cerveza se quedó medio congelada, la barba tiesa y los moquillos como estalactitas. Ya es hora de sacar las mayas del armario, porque acaba costando mover las piernas y al llegar a casa tienes los muslos rojos y entumecidos. Menos mal que los finlandeses no entienden los juramentos que vamos soltando al caminar encogidos por la calle...Mis dedos!!!! Amputación!!!!

El domingo por la mañana nuestro tutor organizó una excursión a la sauna con bañito posterior en el hielo, pero esta vez me rajé. La cama estaba demasiado calentita como para padecer esos sufrimientos innecesarios. Me estoy dedicando más a ver películas o leer...Me meriendo versiones originales, unas tras otra. Y, tras zamparme el segundo de Agatha Christie, me he pasado a Huckleberry Finn.

Eso sí, los días, además de más largos, están siendo soleados. Y, tras la dura experiencia de un primer cuatrimestre nublado y gris, no nos importa dar una vuelta por mucho frío que haga con tal de tomar un poco de sol para absorver algo de vitamina D. Además, Andrés, Álvaro y yo nos hemos vuelto muy organizados y llevamos un horario en el que compaginamos, según el día, las clases, el gimnasio y comer en Unicafe. Por las tardes intentamos hacer algún plan para conocer Helsinki más a fondo. Hoy hemos ido a Regatta, un café muy particular situado en una diminuta cabañita a en la orilla del mar. Es un café de no más de cinco mesas donde no hay un sólo rincón de pared sin una antigüedad o cacharro colgado, pero con buen gusto y luz tenue, creando un ambiente de lo más bohemio.

Y, como para volver, Andrés y yo hemos estado a punto de construir un iglú para refugiarnos y pasar la noche, qué mejor que una saunita de la de los martes, con piscina en el sótano. Ahora voy a echar un poker, tengo una cuenta que saldar con un francés.
Gimnasio, dietas vegetales, -20ºC, saunas...Estamos jugando a algo muy peligroso con nuestro cuerpo. De aquí o salimos superhombres o salimos muertos.

domingo, 13 de febrero de 2011

Madrid

Se acabaron mis dos semanas en Madrid de exámenes. Qué ciudad, como encontrarse con un viejo amigo. Acompañó un clima de primavera que siempre convierte Ciudad Universitaria en un campus sin igual, no pudiendo faltar una cañita a mediodía en paraninfo. Pero también un domingo en la Latina, donde no cabía un alfiler en las terrazas y calles. Caminar por Princesa al final del día con esos atardeceres rojizos y las calles llenas de gente de todo tipo. Gran Vía, balcones ajardinados en Chamberí, mil bares y tiendas de todo tipo que nunca dejan de sorprenderte con su oferta. Helsinki me encanta, pero hay que decir que como nuestra capital, pocas o incluso ninguna en el mundo.

Tengo que dar las gracias a mis dos tías (más una) en Madrid, que siempre que voy me acogen como a un rey, me ceban a comer como si viniera de la guerra y me sueltan pagas demasiado generosas. Estudiar así es bastante más fácil que aquí. En mi última semana en Helsinki tengo que admitir que pisé poco la biblioteca, la fuerza de voluntad me estaba abandonando ante las continuas tentaciones planteadas por mis amigos. Pero una vez en Madrid me he centrado un poco más. Los únicos problemas fueron dos canijas que se pasan el día lloriqueando y viendo Patito feo, más un perro "patada" que acudía puntual a su cita diaria de despertarme a las 8 de la mañana. Ves mamá? Si tuviéramos un perro nos obligaría a madrugar y estudiaríamos más, pero tú sigue en tus trece.

El viaje empezó feo. Me vi en un aeropuerto de Helsinki con cientos de fineses eufóricos que se iban a esquiar a los Alpes, mientras mi equipaje de mano se reducía a unos esquemas de Derecho Mercantil. Era desolador. Aproveché lo de volar con Lufthansa para intentar aprender un poco de alemán, que si la Merkel tiene un hueco para mi, me voy sin pensarlo antes de que se hunda el barco.

Con los exámenes tampoco voy a explayarme. Ya están hechos y creo que fueron bien. La víspera de Mercantil, Leti me dijo: "Juan, me he enterado de que cambiaron este año toda la legislación mercantil sobre sociedades, antes había una ley de anónimas y otra de limitadas y ahora las han refundido". Malditos políticos y su diarrea legislativa...Estudiar Derecho con estos trajeaos de ahora es una angustia continua. Vale que eso era temario del segundo cuatrimestre y no del primero, pero me entró una paranoia: ¿Y si a raíz de eso el profesor ha cambiado el programa y ahora me entran sociedades? Total que me planté en la puerta del examen y le pregunté a una chica: ¿Tienes examen con Esteban Velasco? Oye, ¿y qué entra? jajaja. A la tía se le desencajó la mandíbula. Tuve suerte esta vez. Salvo eso y que el de Procesal II me miró tres veces el DNI antes de dejarme entregar el examen, no ha habido muchos problemas más. He preferido no contarle a ningún profesor que estoy en Helsinki. Seguro que me toca el simpático que me suelta algo así como que si estoy de erasmus, estoy de erasmus, nada de hacer su asignatura. Y total, tú llegas a un examen de la Complutense y ves a cien personas que no has visto en clase en tu vida, so...Aunque estuve chapando como un animal, hubo muchos reencuentros agradables, algunos muy inesperados. Ya empezamos a planear la próxima visita de Hierbas en un par de semanas a Helsinki jajaja.

La celebración fin de exámenes fue apoteósica. Discoteca, pasarlo como unos enanos, desayunar chocolate con churros y largarte de puntillas de una residencia mientras las monjas oían maitines. Ese tipo de cosas que sólo pasan cuando te juntas con esa legión de colgaos con los que pasaste tus años de Colegio Mayor. Fontaneda, Marqués, Big Natu, Tristón, Homólogo, Lucena, Coby, Deivid, Ferro, Carton, Velazquez, Manolete, Mexicano, Bojan, Pitingo, Pitufo, Borbón...

Cuando ayer sonó el despertador tras tres horas de sueño me sentí como si me hubiera pasado un tren por encima. Ocho horas de viaje por delante hasta mi habitación en Leppäsuonkatu 9C. Es muy fácil reconocer la puerta de embarque de un avión a Finlandia: aquella en la que la mitad de personas llevan bolsas del duty free cargadas de botellas de alcohol. Se me sentaron al lado en el avión dos heavys con un apestoso aliento a alcohol que pidieron un tercio de cerveza y una copa de vino tinto. Algún día escribiré sobre la forma de beber de los finlandeses comparada con la española, no tienen nada que ver...No le veo el punto a ir mamao en un avión. De nuevo, iba en un avión con cien fineses con la piel tostada y la marca de las gafas de esquiar, pero esta vez mi mood era muy diferente. Volvía por fin a Helsinki, con el segundo cuatrimestre por delante, libre de agobios y apuntes, con muchísimos planes que prometen y con ganas de retomar este blog tan abandonado. El erasmus tiene que volver a ser lo que era.
Los Pirineos...Bye bye España, nos vemos en junio.

Al bajar del avión, con mi look primaveral madrileño, recibí un gancho de derecha demoledor, directo a la mandíbula. Finlandia me recibía con -16ºC y una ligera brisa que se clavaron en cada recoveco de mi cuerpo. En cuestión de segundos sientes cómo se te congela el moquillo. Cuando llegué a la residencia, fui rápidamente al cuarto de los valencianos para que me contaran cómo han avanzado por aquí las cosas. No parece haber demasiado cambio. Sin embargo, los ánimos andan calientes en Domus Academica. Al parecer un turco cabrón se quejó a HOAS del ruido que había por las noches y éstos, cansados sobre todo de los spanish speaking people, han decidido instaurar un Estado policial con toque de queda. A partir de ahora, un vigilante de securitas hará tres rondas durante la noche por los pasillos de nuestra residencia, cargándole una multa de 50 euros a aquel que se encuentre haciendo ruido o montando alguna fiesta. Inmediatamente ha habido un clamor en Facebook pidiendo la cabeza del otomano, que ha evitado decir en qué habitación vive y debe llevar tres días encerrado sin salir.

Hoy necesité trece horas de sueño para recuperar fuerzas. Esta noche volvemos a las viejas costumbres: Tiger, esa que nunca falla los domingos. Y mañana vuelve el equipo de fútbol erasmus.


Suena...Allá donde se cruzan los caminos, pongamos que hablo de Madrid, de Joaquín Sabina. Porque yo también me he sentido como un fugitivo de regreso.

miércoles, 26 de enero de 2011

Sit-Sit

Mi facultad queda al lado del mar. Cuando acaba mi día de biblioteca me gusta ir a dar un paseo por el puerto para despejarme de camino a casa. Es una gozada ver cómo sale el barco hacia Suomelinna rompiendo el hielo. Nadie diría que esa explanada blanca que tienes delante es el mar. Los que han cogido el ferry a Tallin o a Estocolmo dicen que es alucinante estar a bordo de un barco en alta mar, pero viendo únicamente hielo a tu alrededor y oyendo cómo cruje a medida que navegas. En cuanto acabe esta fea temporada de estudio lo probaremos. Estonia ya está en la zona euro y se presenta como un destino de fin de semana muy apetecible para este segundo cuatrimestre. Estocolmo no tardará tampoco.

Poco a poco vamos conociendo a los nuevos. Me he dado cuenta de que prácticamente todos mis amigos extranjeros se han ido ya o se irán pronto, así que tengo que abrirme un poco para seguir dándole al inglés. Ayer jugamos un poker nocturno con unos franceses. Buena gente pese a que, cuando era amo y señor de la partida, uno de esos enfants de la patrie me desplumó en una problemática mano. Nota: no volver a dejarse llevar por los ánimos de Víctor. Eso sí, los incidentes con los amarillos siguen sucediéndose. Los calcetines están desapareciendo en la lavandería de Vuolukiventie, que parece ser el lugar donde han establecido su China-Town en Helsinki. Matteo asegura que el otro día llamó a la puerta de uno y, cuando abrieron, vio que había seis chinos dentro. ¿Estarían simplemente de visita? Las malas lenguas dicen que, aprovechándose de que a ojos occidentales son todos iguales, se concentran en grupos de entre cinco y diez personas por habitación. Continuaremos investigando sobre estos nuevos y peculiares compañeros orientales.

El otro día fui al sit-sit para los erasmus de derecho del segundo cuatrimestre. Recordaréis el primero por aquella cena en la que cuatro finesas se ventilaron una botella de vodka en 32 segundos? En el fondo eso es accesorio, un sit-sit consiste en una cena donde cada dos por tres se interrumpe el comer para cantar y brindar. Se dice que un sit-sit no es bueno si tu cena no acaba fría. Es desesperante, a veces acabas una canción, das un bocado y ya están tocando la campanita para cantar la siguiente. Esta vez el papel traía 39 canciones pero, además, se permite que cada cual se arranque a cantar una canción si le sale del alma. Al final, entre concursos de vodka y aquello llegó a las cincuenta canciones. Canciones en inglés, finés, sueco, alemán, la bamba, la macarena...Los alemanes, al igual que en Rusia, siguen con sus patéticos intentos de emular a los españoles cantando sus canciones arrítmicas y en ese idioma tan horrible...Aun distan mucho de igualar nuestros cantos patrios.

Ya hice el famoso calendario con fechas libres en las que las visitas serán bienvenidas. La verdad es que va a haber mucho tiempo libre en el segundo cuatrimestre, así que me ha salido un calendario muy flexible para todos esos que me habéis prometido visita jaja...A ver si viene alguien luego. El sábado me voy a Madrid, a ver si se pasan rápido los exámenes. Lo siento pero a Santander no voy a subir. A la vuelta este erasmus y este blog volverán a ser lo que eran.

Suena...Days like this, by Van Morrison, el León de Belfast.

jueves, 20 de enero de 2011

Una rutina un tanto aburrida

Actualizo hoy el blog desde la lavandería, mientras mi ropa da vueltas y vueltas. Últimamente no tengo tiempo para mucho más, por no hablar de que la rutina en la que he caído no da para contar grandes batallas. Sí, mi día a día desde que volví a Helsinki se resume en ir a la biblioteca a estudiar, parar a comer en la uni y vuelta a estudiar. Eso es así, al menos teóricamente, todos sabemos que algún día nos pegamos el caprichín de dormir toda la mañana o pasar una tarde con los amigos. Mi estudio no tiene nada que ver con Helsinki, sino que estoy encerrándome para los exámenes de febrero en España de asignaturas que no me pude llevar de erasmus y alguna que vengo arrastrando. Académicamente hablando, un erasmus de Derecho en inglés no es ningún chollo si lo que quieres es limpiar asignaturas. Por fin terminó mi pelea negociando asignaturas que podían convalidarme aquí, el resultado fue medianamente satisfactorio, me convalidarán un 60% de quinto curso (Internacional Privado, Mercantil II...). No me quejo, hay quien anda por ahí con sólo una asignatura. Definitivamente, si te vas con Derecho a un erasmus en inglés, es porque andas buscando otras cosas que te pueda aportar la experiencia; si lo que quieres es limpiar, vete a Italia.

Por ello, no he tenido mucho con lo que ir actualizando. En España no tengo malos recuerdos de la biblioteca: vas con tus amigos, a veces los descansos se alargan a toda una tarde, siempre hay algo de jaleo, alguna que otra chica...Pero aquí es un verdadero coñazo. Estas bibliotecas están plagadas de los típicos insufribles que en cuanto hablas un poquito te llaman la atención. Reina el silencio y soy prácticamente el único de mis amigos que tiene que estudiar...Menos mal que Martina también tenía exámenes; si bien los italianos son un poco vagos, siempre tengo que sacarla de la cafetería a rastras, como si yo anduviera sobrado de fuerza de voluntad. El día 29 vuelvo a España para hacer Mercantil I, Procesal II, étc. Un auténtico campeonato de pesos pesados. En cuanto esto acabe me voy a pegar unas buenas vacaciones.

Con los nuevos seguimos sin tener mucha relación. En realidad estamos en planes muy diferentes, yo no he vuelto aquí tan necesitado de conocer gente y abrirme como al principio.Ya tengo aquí mis amigos y estoy un poco comodón. Ha habido algún incidente aislado con la comunidad china, parece ser que no respetan los turnos en la lavandería y un día se caldearon los ánimos en Voulukiventie. No me llaméis racista pero no me hace mucha gracia que esto se llene de chinos...Nunca me han parecido gente abierta con la que sea fácil congeniar. De hecho por la facultad les ves en grupos cerrados, sólo de chinos. Pero por lo demás, no pinta mal el pescado fresco, estamos empezando a ser más abiertos con ellos. Me he fijado que traen unos horarios sorprendentes. Ayer fui a tomar la típica cerveza después de un día de estudio, para despejar un poco. Entramos a un bar a las 11 de la noche y estaba hasta arriba de erasmus dándolo todo en plan discoteca...Bastante surrealista, pero me provocó buenas vibraciones de los nuevos. También es una forma de poder salir de noche sin perder la mañana siguiente no?

Mi reloj biológico sufrió con la vuelta a Finlandia. Pasar de los días de sol medio largos de España a esta oscuridad otra vez le dejó un poco en fuera de juego. Durante la primera semana, a eso de las 7 de la tarde, me entraba un sueño insoportable que, por más café que tomara, me dejaba agotado el resto del día. De tiempo andamos bien, en torno a los 0ºC, incluso a veces en positivo, aunque si os digo la verdad, prefería estar a -5ºC. ¿Por qué? Porque ahora mismo se ha derretido toda la nieve, lo cual hace que la calle sea una piscina. Pero no sólo eso, al derretirse la nieve, lo que queda es el hielo de debajo, y ese no se derrite ni de coña. Así que bajo la piscina, tenemos una pista de hielo. Todo ello hace de salir de casa una auténtica aventura. Todavía no me mojé el culo, pero cerca estuve. En total, el hielo ha roto un brazo, un hueso de la cara de nombre impronunciable y el otro día me dijeron que una novata en su primer paseo se metió un castañazo que tuvo que ir al hospital a que le miraran la espalda. Lo de resbalar aquí no es ninguna broma.
Los días se van alargando poco a poco. Cuando me fui el sol se ponía a la izquierda de ese edificio, pero aun queda mucho para que llegue a donde lo hacía en septiembre.

En los ratillos que tengo por la noche, he empezado un auténtico Ciclo de Cine Corleone, volviendo a ver El Padrino I, II. También me ha dado por ver películas de infancia: Indiana Jones, Solo en casa, Disney...Y en lo literario, dejé Oliver Twist...Llegué a trescientas páginas, pero daba mucha pereza. Si alguno está interesado en empezar a leer libros en inglés le recomiendo que se compre uno de Agatha Christie, están tirados. En tres días me he leído la mitad de The ABC Murders. Las investigaciones de Hercule Poirot son bastante más fáciles de leer que las penalidades del pequeño Oliver.

Ahora que estoy en la lavandería me he dado cuenta de que os debía una entrada hablando de mi residencia. Vivo en Domus Académica, un edificio que pertenece a una fundación de Helsinki llamada HOAS encargada de dar alojamiento a estudiantes y a familias de pocos recursos. Todos los erasmus vivimos en alguna de los edificios que HOAS tiene repartido por Helsinki y alrededores con unos alquileres que están entre los 400 y los 450 € al mes. Ofrecen pisos compartidos o estudios con cocina y baño propio. Yo, personalmente, estoy encantado, vivo en un estudio en el mismísimo centro, mientras que hay erasmus que se tienen que chupar todos los días media hora de bus pagando bastante más de alquiler. En Domus hay siete pisos con diecinueve habitaciones cada uno, todos erasmus. Podéis imaginaros las que se arman aquí. En el sótano del edificio contiguo tenemos la lavandería y dos saunas. La sauna a todo trapo abre los lunes y tiene una pequeña piscina y una cocina. Después tenemos otra normal, sólo con duchas, que abre los viernes. Hay horarios diferenciados para chicos y chicas, si bien alguna vez se hace alguna mixed sauna party...Con bañador!
No es el edificio más bonito que haya visto, pero al menos está todo muy nuevo.

Suena...En los ratos de cocinar he dejado un poco de lado los tangos de Calamaro y me he pasado a los Beach Boys, I get around, Wouldn't it be nice o Barbara Ann ponen de buen humor a cualquiera.

viernes, 14 de enero de 2011

Vuelta a Finlandia

Saludos de nuevo! Tras unas vacaciones que han pasado volando ya estoy de vuelta por aquí. Han sido unas navidades geniales en las que no me dejé a casi nadie sin ver y no paré quieto. Tenía mucho mono de retomar el blog.

Uno no es consciente de la marca que le deja esta experiencia hasta que vuelve a casa, al sitio y la gente de siempre. Es un tiempo para darse homenajes, para exprimir cada momento. Cualquier cosa, por muy común que parezca, se disfruta el doble. Al aterrizar en España tuve una sensación muy rara. Cuando me bajé del avión en Barajas ya estaba sudando. En el coche, iba mirando por la ventanilla y se me hacía rarísimo no ver un paisaje cubierto de blanco. Era irónico dejar una Finlandia plagada de nieve, abrigado con bufanda y gorro, para celebrar la Navidad en una España a 12ºC donde era suficiente ponerse un jersey para salir. La primera vez que entré en una cervecería le dije a Ana que se quedara callada mientras yo me dejaba querer por el barullo y el ajetreo de aquel bar. Después pides una caña y te la tiran, juegan con la espuma. No os lo dije, pero en Finlandia la cerveza la ponen como en el cine, con una máquina que cuando pulsas el botón te echa la cantidad exacta para un vaso. Una tapita de patatas, cortesía de la casa. Por aquel entonces aun se podía fumar y el bar tenía el típico ambiente cargado de humo que por una vez en mi vida no me disgustó. Y cuando vas a ese baño infecto donde se ha meado más fuera que dentro? En Finlandia podrías sentar el culo en cualquier water sin pasar papel higiénico antes. Me encantó volver a disfrutar de ese caos, de esa incivilización. Poder pegar un grito por la calle sin sentirte rarito.

Y el comer? Pese a todas las comidas y cenas típicas que se hacen en estas fechas, la que no se me olvidará nunca fue la que hice con Jaime. El 31 de diciembre nos levantamos con hambre y fuimos al Uría. Piso bajo, los hombres en la barra tomando vinos y sidras y las mujeres en la mesa con los críos. Arriba, el comedor con un ventanal desde el que ves y oyes a las gaviotas que se han posado en la barandilla del puente junto al puerto. De primero, una olla que da para dos platos de fabada por cabeza, cuando lo acabas a malas penas te dicen que si quieres más. En qué lugar del mundo se ve eso? Le dices que como no te traiga ya el escalope al cabrales que pediste de segundo, mejor que vaya llamando a la ambulancia. Luego, un postre. Para cuando llega el café ya tuviste que desabrochar el pantalón. Todo por 11€. Después, subes a San Pedro y haces la digestión en manga corta tocando la guitarra junto al mar con las montañas detrás. Eso sólo pasa en España.

Ya hablando de la vuelta aquí, la sensación es muy distinta. Ha sido irse de casa para llegar a otro sitio que, sin llegar a tanto, ya forma gran parte de ti. Caminas por Helsinki y te las sabes todas, conoces la ciudad como la palma de tu mano, si tienes frío sabes cómo hacer la ruta por los túneles subterráneos, los trámites con la universidad son pan comido, sólo tardas diez minutos en hacer la compra, todo lo que sea estar por encima de -5ºC te parece buen tiempo, sabes qué tipo de hielo es peligroso y cuál se puede pisar...Esa sensación de extranjero ya no va contigo, te sientes uno más, perfectamente integrado en la sociedad finesa.  Y eso, como me avisó Inesu, es una pasada.

En la resi nos estamos imponiendo sobre los novatos. El día que llegué estuve armando jaleo con la guitarra hasta las dos de la mañana y pongo la música alta todos los días. A estos novatillos hay que acostumbrarlos desde ahora, que sepan que los veteranos mandan en el pasillo del séptimo y no se les tose. Si no, se malacostumbran y el día que armas barullo se quejan a la organización que nos aloja y nos echan. No sabemos por qué, pero apenas conocemos novatos y ya nos caen mal. Me han avisado que hay una norma no escrita en el erasmus de que la gente del primero y la del segundo cuatrimestre no se llevan bien. Es un odio irracional, como si les culpáramos de que por ellos se hayan tenido que ir nuestros antiguos amigos. Todavía no tenemos asimilado todo lo que ha cambiado esto. Con lo bien que me caía mi vecina de Chipre, que entre ella, los valencianos y yo teníamos un pasillo muy mediterráneo, de puertas abiertas. Por ahora sólo hemos conocido al de la 704, un chaval de Hong Kong que aparenta catorce años. No se si sobrevivirá a vivir cuatro meses pared con pared con Andrés y Álvaro jaja. Parece que Helsinki se ha llenado de alemanes, chinos y eslavos. Lo que sí que es seguro es que este cuatrimestre va a haber bastantes erasmus menos. Ya os iré contando cómo avanzan las relaciones.

Tengo que confesar una pequeña mentira que os conté hace tiempo. Ahora que ha tenido final feliz, puedo escribir uno de los momentos más embarazosos de mi erasmus. Recordáis aquel examen que dije que había suspendido? No fue exactamente así...Más bien llegué, no me enteré de qué iba aquello, no había nadie en facebook que me pasara respuestas (se podía llevar ordenador), no encontraba nada en internet...Y ya que el profesor había avisado de que si el examen nos salía fatal, mejor no presentarlo porque haría media con el examen de recuperación...Me fui sin entregar. Qué sorpresa cuando supe que aquel era el único profesor con filosofía erasmus en Helsinki. Todos mis compañeros, hubieran puesto lo que hubieran puesto, habían aprobado y con nota. Tras tirarme de los pelos, me puse serio porque esa era una de las dos asignaturas que había que aprobar a cualquier precio en el primer cuatrimestre. Para hacer los exámenes de recuperación, se junta a los alumnos de varias asignaturas en un aula grande. Ojalá hubiera una foto del lado izquierdo de la clase lleno de gente para hacer una asignatura, mientras en el lado derecho estaba yo solo con mi portátil, apuntes...Qué vergüenza, el tonto de la clase. Mis amigos en el lado izquierdo se estaban descojonando de mí. Tras eso y copiar un ensayo, ayer salió la nota y puedo decir que he aprobado con un 10. Primer cuatrimestre: objetivo cumplido.


PD: Me he llevado muy gratas sorpresas estando por casa, algún que otro lector del Diario Suomi que no me esperaba para nada. Todos bienvenidos :) Pero lo que fue una pasada, fue ver todas las entradas impresas por el abuelo, menudo taco de folios! Ya casi tengo para un libro.

PD2: Los Reyes Magos se portaron bien y a partir de ahora contaré con una cámara que espero que haga que la calidad de las fotos aumente considerablemente. No defraudó retratando la playa de Liencres.

PD3: Mi amiga Clara me robó mi sacapuntas y, ahora que se fue, parece que lo ha convertido en el nuevo Manolo Torero. Vive en Siracusa y lugar al que va, lugar en el que saca una foto. El muy cabrón de mi sacapuntas, en cuanto pilló oportunidad de irse de este frío ni lo dudó. Ahora estará tomando el sol en las playas de Sicilia de la mano de una italiana...Los hay con suerte.

PD4: Por supuesto, la única Llamas que me quedó por ver fue la prima Cris, vieja conocida de este blog. Siempre tiene que dar la nota :)

Suena...Baba O'Riley, by The Who, la canción de estas navidades.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Bautismo de hielo

Hoy es una fecha para marcar en el calendario. Por fin tuve mi bautismo de hielo como auténtico finés. Tras tomar una abrasadora sauna, he corrido en la nieve a -11ºC y me he bañado en un agujero en las congeladas aguas del mar Báltico.



La playa. El sistema para mantener ese agujero consistía en una bomba que estaba continuamente moviendo el agua, consiguiendo así que no se congelara.

Axelle y yo pusimos rumbo hacia un camping a las afueras de Helsinki en el que por 6€ puedes pasar toda la mañana tomando saunas y bañándote en la playa, como lo llaman ellos. Ha sido, sin duda, uno de los mejores planes con el que me podía haber despedido de esta compañera francesa de batallas. La sauna estaba en una cabañita de madera pegada al mar, de esas que abundan por todo Finlandia junto a lagos, ríos, étc. Entrar en la sauna fue algo así como hacer aparición en un antiguo Saloon del Lejano Oeste. Abres esa puerta y eres el forastero en una sauna con tipos raros y de mala vida. Había dos vaqueros tatuados enteros, tres rubios blancuchos y uno con melena y tupida barba por la barriga. Todo se para, incluso el vapor deja de fluir y sólo hay miradas de desconfianza entre los desconocidos. Tomas asiento y esos cowboys empiezan a probar si eres lo suficientemente hombre. Echan seis cazos de agua y ponen el torso firme para recibir toda la fuerza del golpe de vapor mientras te miran de reojo. Tú, que estás acostumbrado a saunas más de extranjeros, sientes como esa salvajada de vapor te abrasa y sólo puedes taparte los ojos y mirar al suelo. Ellos ganan. Esos fineses eran unas auténticas bestias de la sauna, de esos que luego van a campeonatos y mueren en el intento. Cuando todavía estás recibiendo el golpe de vapor de los seis cazos, echan otros cinco más. El ambiente es inaguantable y cuesta respirar.

Tras cinco minutos decides largarte a probar el extremo opuesto, un agujero en un mar congelado con un exterior a -11ºC y con viento. El viento es ese elemento que marca la diferencia entre tener un poco de frío y ver las estrellas. Bajas por las escaleras y te zambulles en el agua. La sensación es rara. No llegas a sentir demasiado frío, es más una sensación inmediata de que los brazos y las piernas se han quedado alelados y les cuesta responder. Supongo que es porque tu cuerpo está empezando a sufrir una hipotermia. Hay que intentar dar unas brazadas, aunque eso aquí no sirve de mucho. 



Primer asalto pasado. Te cubres inútilmente con la toalla y echas a correr de vuelta a la sauna. Aunque corres más por instinto que por necesidad, pues una vez que has estado nadando en ese agua, en el exterior no sientes frío. De la que vuelves te cruzas con esos cowboys que, por supuesto han aguantado el doble que tú en la sauna, y te das cuenta de que ellos no corren. Van pisando tranquilamente la nieve, como si lo del frío no fuera con ellos. Caminan con altanería, son Harry el Sucio y nadie les tose en las calles de San Francisco. Te miran a ti, extranjero, que andas corriendo como una nena de vuelta a la sauna y poco más que esbozan una sonrisa de prepotencia.

Cuando vuelven a la sauna pasan al siguiente round. Cogen una manguera y riegan las piedras durante cinco segundos. Están decididos a demostrarte que en esta sauna no hay sitio para todos. Pero en ese momento llegó el sheriff al Saloon, un finés que les dijo al bueno, al feo y al malo que dejaran de hacerse los fuertotes y se lo tomaran con más calma. Ellos, aun con gesto irritado, respondieron con un poco convincente "no se preocupe jefe". Sin embargo, para ese entonces tú ya no puedes más y bajas un escalón en los asientos. Se acabó la guerra por hoy muchachos. El Sheriff resulta ser un simpático y culto finés mayor que habla inglés, francés y que está empezando a estudiar español. Creí entenderle que era profesor de la universidad. Estuvimos practicando la sauna como de verdad la entienden los fineses, como un lugar de encuentro social. Lo de desnudarse no deja de ser simbólico, es como quitarse todo lo que uno lleva encima a lo largo del día y entrar sin complejos en un cuarto de madera para hablar relajadamente con quien se encuentre allí.

Después, vuelves al mar y del mar a la sauna. Una, dos, a la tercera vez ya has tenido suficiente. El agua que tienes en el pelo se ha congelado y cuando lo tocas está tieso como si llevaras kilos de gomina encima. Pero pasas el rato con ese Sheriff tan majo que lo mismo responde a Axelle en francés que te habla de su nuera española. Nuevamente, cuando un finés empieza a hablar, hay que mandarle callar. Parece que tuviera que desahogar todos los silencios que ha pasado durante la semana. Justo salí del agua una de las veces y empezó a hablar y a hablar, yo asentía educadamente mientras los dientes me castañeaban...Cuando le dije que si podíamos seguir con la conversación dentro, le entró un ataque de risa.
En una de esas, pasó por ahí una paisanina que andaba haciendo esquí de fondo y no pude evitar pedirle una foto. Menudo contraste.

Me hace gracia pensar que todas estas cosas las veía por la tele hace años y no podía creérmelo...Y sin embargo, ahora es como la rutina de cada día, algo a lo que estoy totalmente acostumbrado y que para nada me sorprende. Tras lo de hoy, ya puedo decir que me he convertido en un super hombre de esta raza superior que son los fineses. Eres inmune a a todo durante un buen rato. Me río yo de los Orejas, que se creen muy duros por andar por Oviedo con pantalón corto en enero jaja.

Ya voy conociendo el frío finés. El otro día salí de casa con un abrigo y bufanda tranquilamente. Cuando miré el termómetro hacía -9ºC...Definitivamente, la diferencia la marca el viento. Un día de -2ºC con viento puede ser el infierno comparado con un día de -15ºC. La diferencia en un día de temperaturas extremas no la notas inmediatamente, sino de forma más lenta. A la media hora de estar en la calle sientes que la nariz se te ha quedado prácticamente tiesa y empieza a costar incluso respirar. Nuevamente, el frío te va matando poco a poco.

Ahora hablemos de mi vuelta a casa! Voy a tener un regreso de esos de película americana, cogiendo aviones en aeropuertos nevados y demás. El lunes 20 a las 6.45 de la mañana cogeré un avión a Madrid con escala en Munich. Llegaré a las 14.00 a Barajas, donde me esperará mi madrina para darme un buen achuchón de bienvenida a España. Esa tarde me la daré al ocio, descansar y visitar a Micho y mis amigos del Colegio Mayor (alucinante lo que me contáis de vuestros cánticos en la cena de Navidad, me ha tocado profundo ese Duque leyenda lololololo. Os dejé bien enseñados, novatos). Después empiezan dos días de vértigo en los que tengo que hacer la foto para mi orla de Derecho, conseguir apuntes para los exámenes que quiero hacer en febrero en la Complutense, pelearme con mi coordinadora erasmus y hablar con alguno de mis profesores. Me dé tiempo a todo o no, el miércoles 22 estaré cogiendo un tren en Chamartín con Micho para que nuestros papás nos reciban felices cual perdices en Santander, empezando de verdad una de las navidades más ansiadas de mi vida. Familia, amigos...El miércoles se cierra la BNS! Prometo estar hiperactivo para no dejar de veros a ninguno, no se pueden explicar las ganas que tengo. He abierto el baúl de las fotos para demostrároslo.
Todo el clan de la Torre, todo el clan Llamas. Abuelos, tíos, primos...

Los de Santander...
Que oíste qué?!?!?!!?!?!?!?

Los de Llanes...
Mis espartanos del Bando Invencible.
Esta banderita firmada por todos sigue colgada en mi cuarto.

Los de Madrid...

Y algunos caprichos: conducir, pericotes, sidras...

Suena...Volver, by Andrés Calamaro versionando un tango de Gardel. Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno...


Para acabar, quería hacer balance de estos meses de Diario Suomi. La verdad es que está teniendo un seguimiento que todavía no acabo de asimilar, con muchísimas visitas diarias. Nació como un atajo para no tener que responder las mismas preguntas sobre frío, comida y demás que te hacen los más cercanos; pero ha acabado por atraer a no tan cercanos e incluso a desconocidos. Todo ello está haciendo que ponga empeño en las entradas. Ha terminado incluso siendo un incentivo para levantarme de la cama algunos días perezosos e ir a hacer algo que merezca ser contado. Y a la vez me encanta, porque me está quedando un diario increíble de esta experiencia. Los más fans tendrán sus entradas favoritas...Yo no me canso de leer la de Rusia, la de la isla de Nagu o la de la visita de mis padres. Pero, por encima del número de visitas, lo que me gusta es que lo estáis siguiendo a menudo, que para mi es lo importante de verdad. No ha sido algo de lo que os hayáis cansado a los dos días, sino que seguís al pie del cañón comentándome a diario; si no directamente aquí, mediante e-mails o privados. Muchísimas gracias. Puede que ésta sea la última entrada del año, a lo sumo comentaré cómo fue el viaje de vuelta, pero no voy a escribir en el blog sobre lo que haga en España, eso ya podremos vivirlo y comentarlo juntos. Además, no se si me llegaría la inspiración lejos de mi habitación con vistas.


¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!